Ciudad de México.– Con base en los registros de precipitación del mes de julio, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) determinó que diversas regiones del noreste y oriente de México, así como de las costas del Pacífico sur, han comenzado a registrar el patrón estacional asociado a la canícula.
Este fenómeno, también conocido como sequía de medio verano o sequía intraestival, se caracteriza por una disminución notable en los acumulados de lluvia y una reducción de la nubosidad, lo que propicia un incremento en la sensación térmica debido a una mayor incidencia de la radiación solar.
Un fenómeno variable y regional
El SMN aclaró que, contrario a la creencia popular, la canícula no implica necesariamente el registro de las temperaturas más altas del año, ya que los valores extremos suelen presentarse en meses previos, como mayo. Asimismo, se enfatizó que este fenómeno no afecta a todo el territorio nacional ni ocurre con la misma intensidad o duración.
Las zonas con mayor frecuencia de afectación son:
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La vertiente del golfo de México (incluyendo la península de Yucatán).
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Regiones del centro del país.
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Costas del Pacífico sur mexicano.
Dato clave: En la mayor parte del país, la temporada de lluvias se presenta entre mayo y octubre, periodo en el que se concentra hasta el 80% de la precipitación total anual. La única excepción es el estado de Baja California, donde las lluvias ocurren predominantemente durante el invierno.
Balance hídrico de 2026: de la humedad a la tregua
El inicio de la canícula coincide con un cambio en el comportamiento pluvial del país. Según las mediciones oficiales del SMN, durante el primer semestre del 2026 México registró un superávit de lluvia del 7.9% en comparación con el promedio climatológico de 1991-2020. De hecho, junio de 2026 se posicionó como el décimo noveno junio más húmedo desde que se tienen registros (1941).
Sin embargo, esta tendencia cambió al iniciar el séptimo mes del año, registrándose una disminución del 8.7% en las precipitaciones del 1 al 15 de julio respecto al mismo promedio histórico.
El reto de la predicción
Especialistas señalan que predecir con exactitud el inicio, la duración y la intensidad del periodo canicular sigue siendo un desafío científico, ya que su comportamiento varía año con año; puede anticiparse desde el mes de junio o, por el contrario, extenderse hasta septiembre.
Finalmente, las autoridades recordaron que la canícula es un proceso climático normal y esperado dentro del ciclo anual de lluvias. Su monitoreo constante resulta indispensable para la toma de decisiones y la planificación estratégica en sectores clave como la agricultura, la salud pública y la gestión de los recursos hídricos en el país.
