Una coperacha involuntaria de los veracruzanos a quienes en 2004 les bajaron 3 mil 500 millones de pesos, permitió que en 2005 naciera la línea aérea Interjet propiedad del exgobernador Miguel Alemán Velasco y su hijo Miguel Alemán Magnani. La línea inició con tres aviones sus vuelos en rutas locales, pero en relativamente poco tiempo voló muy alto.

Para el 2011 comenzó su expansión internacional en grande y en 2018 contaba con más de 300 vuelos diarios a 53 destinos en nueve países.

Como paradoja, su debacle y caída comenzaron ese año, aunque sus dueños no la vieron venir.

En 2018 Interjet compró 22 aviones Sukhoi Superjet 100 de fabricación rusa que tenían un pequeño problemita; no había refacciones para ellos. Cuatro de esos aviones se quedaron ese año en los hangares por falta de mantenimiento y comenzaron a ser “canibalizados”, es decir, fueron desmantelados paulatinamente para que sus partes sirvieran a otros aviones.

En los siguientes dos años, más de la mitad de la flota estaba en tierra a la espera de refacciones que nunca llegaron. Para colmo, se agudizó la deuda de la aerolínea con el SAT por 30 mil millones de pesos y la pandemia del Covid le ocasionó efectos nocivos e irreversibles.

En menos de cinco años Interjet comenzó a cascabelear y se vino a pique en 2021 cuando aterrizó el último de sus aviones. Solo era cuestión de tiempo para que se estrellara contra la realidad de la quiebra.

Ayer lunes el Juez Segundo de Distrito en Materia de Concursos Mercantiles de la Ciudad de México, declaró abierta la etapa de quiebra de Interjet.

“Se ordena al síndico (Gerardo Sierra Arrazola) que proceda a la enajenación de los bienes y derechos que integran la Masa, en términos de los artículos 197 y siguientes de la Ley de Concursos Mercantiles, procurando obtener el mayor producto posible por su enajenación, a fin de hacer pago a los acreedores”, dice la sentencia.

Lo anterior implica la venta de sus bienes para pagar a los acreedores. Y en esto tendrán prioridad los más de 5 mil trabajadores que conformaban la empresa.

¿Qué fue lo que pasó con una línea aérea que nació casi en pañales de seda?

De acuerdo a los expertos dos cosas. Desde que nació Interjet casi no pagó gravámenes al fisco. Amigos de Vicente Fox, de Felipe Calderón y de Enrique Peña Nieto, los señores Alemán se vieron beneficiados con la condonación de impuestos.

Cuando llegó Andrés Manuel López Obrador a la presidencia, nombró al exgobernador como uno de sus asesores financieros, pero no le perdonó los impuestos. Lo que sí hizo fue sugerirle que hablara con el SAT.

A nombre de su padre y el suyo propio, Miguel Alemán Magnani trató de negociar con la entonces directora del SAT, Raquel Buenrostro, pero la mujer casi no lo dejó hablar: “O pagas o vas a la cárcel”. Y Alemán Magnani voló a París, donde aún sigue, amparado en su doble nacionalidad.

El otro error y éste sí garrafal, fue la adquisición de los 22 Sukhoi Superjet 100 que nadie quería comprar porque carecían de refacciones. Y los índices apuntan a Miguel Alemán Magnani como el responsable de esta pésima negociación.

“Los aviones fueron vendidos a un precio un poco más bajo que el precio de mercado y Alemán Magnani mordió el anzuelo creyendo que había hecho el negocio de su vida. Si no le correspondía a él, debió llevar a un asesor que preguntara lo básico: ¿hay refacciones para estos aviones?, pero es evidente que no lo hizo. Cuando el primer avión entró al hangar y ya no volvió a volar por falta de mantenimiento, era cuestión de tiempo para que sucediera lo mismo con los restantes” dijo un experto en aeronáutica civil.

Moraleja. Si vas a realizar una compra multimillonaria en dólares, lo primero que debes hacer es asesorarte bien.

Lo que agregó gravedad al estado comatoso de Interjet fue la devastadora pandemia y una huelga de sus trabajadores en exigencia del pago de sus salarios.

La puntilla la recibió ayer con la quiebra.

Hace un año cuando escribí del tema, dije que Miguel Alemán Valdés expresidente de México, llegó a ser en su tiempo uno de los hombres más ricos del planeta y por consiguiente lo fueron los miembros de su familia.

Y palabras más, palabras menos rematé: Lo bueno de todo lo malo (vox pópuli dixit), es que no vive para ver el desgarriate que hicieron su hijo y su nieto con la parte de la cuantiosa fortuna que les heredó.

No es que me guste ser repetitivo lector, pero en este caso la repetición se justifica porque no hay más que decir.

¿Ocho más cuatro son trece?

Ayer escribí que de las trece plantas que tenía Iberdrola antes de que las comprara el gobierno de López Obrador: “Ocho ya cumplieron su ciclo y sólo cuatro siguen con su vida útil…” pero me faltó una para completar las trece.

Esta planta está en construcción y la omití involuntariamente.

Gracias a los lectores que me hicieron ver mi error y que saben contar mejor que yo.

bernardogup@hotmail.com

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