De acuerdo con un estudio “Inmigración en México: más apertura, menos barreras”,  México fue el séptimo destino más visitado a nivel global durante 2019. Su posición geográfica y su sólida red de tratados comerciales lo convirtieron, en el mismo periodo, en el primer país receptor de Inversión Extranjera Directa (IED) a nivel América Latina. 
 
“Sin embargo, a pesar de estos atributos, la mundialmente reconocida hospitalidad mexicana no ha tenido eco en el campo laboral. Históricamente, sólo hechos aislados y extraordinarios –como los exilios español y libanés, o la comunidad china en Torreón– han abierto la puerta a la inmigración de mano de obra calificada al país. A dos décadas de la vuelta de siglo, este tema continúa siendo poco estudiado en México”, dice el reporte.
 
En términos económicos, se estima que por cada incremento en 1% de la población migrante estadounidense, el Producto Interno Bruto del país (PIB) crece 1.15%. Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) estima que en países en vías de desarrollo –como México– la contribución de los inmigrantes al PIB de las naciones receptoras promedia un 7%. 
 
Los inmigrantes atraen diversidad de pensamiento e innovación a sus países destino.

Por ejemplo, en Estados Unidos el 35% de los ganadores al Premio Nobel en química, física y medicina son inmigrantes.

México aún no es un destino de inmigrantes altamente calificados, de las 8,702 patentes otorgadas por el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI) durante 2019, el 47% fue para ciudadanos de origen estadounidense, 22% para otros países y el 9% para aquellos provenientes de Japón y tan sólo un 5% para mexicanos. 

De acuerdo con un estudio realizado por México ¿Cómo vamos?, estos datos muestran un posible patrón entre innovación, generación de empleos y riqueza, así como diversidad de pensamiento, que podría ser de alto valor para México en caso de abrir sus puertas a la inmigración calificada.

En los últimos cinco años, las cifras de extranjeros que han cruzado territorio mexicano, con y sin documentos, han ido al alza. Sin embargo, la proporción de extranjeros en México con respecto a nacionales es de las más bajas a nivel mundial. Es imperativo mejorar las políticas migratorias nacionales, atraer mano de obra calificada y de excelencia al país. 
 
Asimismo, en 2019 la migración internacional fue de 272 millones de personas, dos tercios de ellos por cuestiones laborales; más de la mitad de los migrantes a nivel mundial residen en Europa y Norteamérica. No obstante, esto solamente representa el 3.5% de la población global. México es el segundo país exportador de migrantes y tercero en receptor de remesas.
 
Sin embargo, en cuanto a inmigración México tiene de los niveles más bajos a nivel mundial; catalogado en el lugar 162 de los 193 Estados miembro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En México viven 1,212,252 de inmigrantes, lo que supone un 0.96% de la población de México; el 66% son nacidos en Estados Unidos, seguidos por Guatemala, 4.7%, y Venezuela, 4.4%. Estos niveles, comparados con otras naciones, es desalentador.

De acuerdo con una reciente investigación de Dany Bahar (2020), la Orden Ejecutiva del presidente Donald J. Trump, que restringía la entrada de extranjeros con visado de no inmigrante, generó una caída de $100 mil millones de dólares en el valor de mercado de 471 compañías, todas enlistadas en la prestigiada lista Fortune 500. Si bien este impacto negativo fue de corto plazo, es indicativo de la relevancia de los trabajadores extranjeros calificados en las empresas estadounidenses. En Estados Unidos, particularmente debido al teletrabajo, entre 14 y 23 millones de personas planean migrar de sus hogares; un incremento del 32% en el interés por migrar. 
 
VISAS TEMPORALES
 
En el reporte menciona que la legislación mexicana contempla siete supuestos para otorgar una visa de residencia temporal con la que los extranjeros pueden vivir y trabajar en territorio nacional por un periodo mínimo de seis meses y máximo de cuatro años.

México tiene la oportunidad de atraer flujos de talentos foráneos a sus principales ciudades y regiones metropolitanas (e.g. Monterrey, Guadalajara, el Bajío y la península de Yucatán) que además de significar una derrama económica importante, abonan a la diversidad social y al entendimiento de la otredad, en un país profundamente dividido. Se estima que 40% del total de inmigrantes a México está distribuido en los estados fronterizos del norte del país (~430,000), sin embargo, el país carece de información actualizada y confiable sobre los datos de residentes extranjeros por ciudades.

De acuerdo con el censo poblacional de 2020, las 5 ciudades mexicanas con mayores porcentajes de extranjeros en México son, en orden descendente: Tijuana (7.6%), Ciudad Juárez (5.5%), Mexicali (2.9%), Miguel Hidalgo, Ciudad de México (1.9%) y Benito Juárez, Quintana Roo (1.7%).
 
México, en su papel de socio del bloque económico más dinámico del mundo, la región de América del Norte, debe promover la inmigración segura, ordenada y regular a su territorio. 

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