Por David Uscanga

La celebración del año nuevo nahua marca el inicio de un nuevo ciclo en el calendario de los pueblos indígenas de México. Esta festividad, que tiene lugar el primer viernes de marzo según el calendario gregoriano, se caracteriza por rituales y ceremonias para recibir el nuevo año y pedir a los dioses abundancia y prosperidad, aunque la fecha exacta puede variar según la región y la comunidad.

En Zongolica a primera hora, antes que salgan los primeros rayos de luz del día, se recolectan los azares y, en varias comunidades en las cuevas grandes, realizan el ritual de “Xochitlaliliztli” a la Madre Tierra por el año que inicia.

En el pueblo nahua este momento se asocia con la esperanza, el renacimiento de la naturaleza, el florecimiento de los campos y el canto de los pájaros. Es el tiempo en que la Madre Tierra reverdece, trayendo consigo la abundancia de quelites, la floración de los árboles frutales y aquellos que proveen refugio y alimento a los animales de las montañas.

Esta celebración es de gran importancia para los pueblos indígenas de México, ya que les permite mantener vivas sus tradiciones y su cultura ancestral. Además, el año nuevo nahua les brinda la oportunidad de reafirmar su identidad y su orgullo cultural en medio de una sociedad donde han sido muchas veces marginados y discriminados,  por lo que los pueblos indígenas de México demuestran su resistencia y su capacidad para preservar sus tradiciones a lo largo del tiempo.

 

 

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