Por Redacción
03 de octubre 2026, Veracruz.- Khaled Gracia Miros, de 14 años, murió tras permanecer varios días hospitalizado; su familia asegura que fue aislado por la sospecha de viruela símica, diagnóstico que no aparece en su certificado de defunción.
“Supliqué, supliqué mucho de rodillas, pero nadie quiso trasladarlo”, recuerda con dolor la madre de Khaled Gracia Miros, un adolescente de 14 años que murió el pasado 30 de septiembre, luego de permanecer varios días bajo atención médica en instalaciones del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
La familia acusa presunta negligencia médica, falta de atención oportuna, discriminación y una serie de omisiones que, consideran, contribuyeron al deterioro y posterior fallecimiento del menor.
De acuerdo con el relato de sus padres, Khaled pasó sus últimas horas entre dolores intensos, episodios de delirio, aislamiento y complicaciones médicas. La familia sostiene además que, pese a que fue intubado, el adolescente no habría recibido una sedación adecuada durante el procedimiento, situación que también será incorporada a las acciones legales que preparan contra el IMSS y dos médicos.
Una enfermedad que lo dejó vulnerable
En julio de 2026, Khaled comenzó a presentar debilidad en una de sus piernas. Tras ser valorado, los médicos detectaron una enfermedad desmielinizante que afectaba su sistema nervioso.
El adolescente permaneció hospitalizado durante cinco días para controlar una inflamación cerebral y recibió altas dosis de esteroides. Según la familia, el tratamiento provocó una disminución importante de sus defensas, además de reacciones cutáneas que posteriormente serían motivo de preocupación para el personal médico.
La madrugada del viernes 25 de septiembre, Khaled cayó de su cama debido a la debilidad que presentaba en las extremidades.
Horas después comenzó a experimentar un fuerte dolor en la parte superior derecha del abdomen, debajo del pecho y las costillas, por lo que fue trasladado a la clínica del IMSS en Catemaco.
En esa primera valoración se habría considerado la posibilidad de que se tratara de un problema en la vesícula o incluso de apendicitis; sin embargo, de acuerdo con la familia, no se realizaron oportunamente los estudios necesarios para determinar el origen del padecimiento.
Regresó al hospital y fue dado de alta
El sábado 26 de septiembre, su madre decidió trasladarlo a la unidad del IMSS en San Andrés Tuxtla.
Debido a que era fin de semana, el servicio de consulta externa se encontraba cerrado. La madre relató que un enfermero observó las condiciones en las que se encontraba el adolescente y recomendó ingresarlo por el área de urgencias.
Las lesiones en la piel también fueron observadas por el personal médico. La madre explicó que las erupciones podían estar relacionadas con el tratamiento con esteroides que había recibido días antes.
Pese al dolor que presentaba, Khaled fue dado de alta ese mismo día con metamizol y la indicación de continuar bajo vigilancia.
Sospecha de viruela símica cambió la atención
El domingo 27 de septiembre, alrededor de las 11 de la mañana, el dolor se intensificó y se extendió hacia la espalda. Al regresar al hospital, las lesiones en la piel habían evolucionado y presentado ampollas.
Fue entonces cuando, según la familia, el personal médico comenzó a sospechar que podía tratarse de viruela símica.
Se activaron medidas de aislamiento y protección, con personal utilizando guantes, batas y otros elementos de protección. La familia afirma que el temor a un posible contagio influyó en la decisión de algunos médicos de evitar su internamiento.
Se le practicaron pruebas PCR en la boca y en las lesiones cutáneas, pero nuevamente fue enviado a su domicilio con ketorolaco.
Horas después, aproximadamente a las 20:45 horas, el dolor volvió a ser insoportable y Khaled tuvo que regresar por tercera ocasión al hospital.
Finalmente, alrededor de las 00:26 horas del lunes 28 de septiembre, un médico determinó que el cuadro podía corresponder a una enfermedad distinta y ordenó su ingreso al área de pediatría.
La condición del adolescente se agravó
A partir de entonces, la sospecha de viruela símica permaneció como uno de los principales elementos en la atención del adolescente.
Sin embargo, estudios posteriores reportaron otros problemas médicos, entre ellos inflamación intestinal derivada de acumulación de heces, hepatomegalia y una disminución considerable en el número de plaquetas.
También se detectó inflamación del bazo después de que se practicó un ultrasonido que, según la familia, se realizó después de una espera considerable.
La madre asegura que durante ese lunes no recibió una valoración médica formal por parte de los médicos de los turnos matutino y vespertino.
Incluso, relata que cuando Khaled presentó fiebre, una enfermera le informó que no contaban con baterías para los termómetros y le sugirió adquirir uno por su cuenta.
Debido a la inflamación del hígado, la familia señala que el paracetamol no podía ser administrado, lo que complicó aún más el manejo de la fiebre.
La madre también acusa que durante ese periodo el menor permaneció sin una atención adecuada de higiene, mientras las lesiones en su piel y rostro continuaban avanzando.
El martes 29 de septiembre, el adolescente recibió atención de un enfermero que ya había intervenido en su ingreso al hospital.
El trabajador de salud ayudó a bañarlo y, de acuerdo con el testimonio de la madre, trató al adolescente con paciencia y humanidad.
“Sentí muy bonito porque por primera vez alguien trataba a mi hijo con paciencia y no como a un bicho raro”, relató.
Sin embargo, para ese momento la salud de Khaled ya se encontraba severamente deteriorada.
Alrededor de las 14:00 horas presentó inflamación en los pómulos, lesiones en el cuero cabelludo y sangrado.
La familia también señala que existieron problemas administrativos relacionados con las pruebas PCR. Un empleado acudió para solicitar la firma de un familiar para enviar los estudios, pese a que, según el personal médico, estos ya habían sido enviados anteriormente.
Horas después, el adolescente comenzó a gritar debido al dolor.
“Ya no aguanto, mamá, me duele mucho, ¿por qué a mí?”, habría expresado Khaled, según recuerda su madre.
También comenzó a presentar episodios de delirio y alucinaciones.
La familia intentó trasladarlo a otro hospital
Ante el deterioro del adolescente, la madre solicitó el alta voluntaria con la intención de trasladarlo por sus propios medios al Hospital de Especialidades del Siglo XXI.
La familia consiguió reunir dinero para contratar una ambulancia privada.
Sin embargo, según el testimonio de la madre, el diagnóstico de presunta viruela símica que aparecía en la documentación médica impidió que alguna ambulancia aceptara realizar el traslado.
“Supliqué, supliqué mucho de rodillas que se lo llevaran, pero nadie quiso trasladarlo”, relató.
Durante esas horas, Khaled permaneció aislado.
En medio del delirio, extendió una mano hacia el cristal de la sala para buscar a su padre, quien se encontraba al otro lado.
Posteriormente manifestó tener hambre después de varias horas sin ingerir alimentos.
Al observar llorando a su madre, el adolescente intentó tranquilizarla.
“Mami, no llores, voy a estar bien, cálmese, ya me siento mejor”, fueron, según el relato familiar, algunas de sus últimas palabras.
Intubación y traslado de emergencia
La familia finalmente desistió del alta voluntaria y aceptó la recomendación médica de intubar al menor debido a sus dificultades respiratorias.
Alrededor de las 20:00 horas del martes, Khaled solicitó agua para humedecer su boca, pero, de acuerdo con su madre, las restricciones médicas impidieron que pudiera recibirla, incluso para mojarle los labios.
Posteriormente, los familiares fueron obligados a abandonar la habitación para realizar la intubación.
El procedimiento concluyó cerca de las 22:00 horas.
Al regresar, la madre observó un recipiente con una cantidad considerable de sangre y fue informada de que el procedimiento había resultado complicado debido a que las lesiones también se encontraban en el interior de la garganta.
La familia cuestiona además las condiciones en las que se realizó la intubación y sostiene que el menor no habría recibido una sedación adecuada, señalamiento que, aseguran, será parte de la investigación que pretenden promover.
Traslado a Veracruz y muerte del adolescente
A las 05:12 horas del miércoles 30 de septiembre, una ambulancia del IMSS salió de San Andrés Tuxtla rumbo a la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) en Veracruz.
Durante el trayecto, de acuerdo con el testimonio familiar, se presentaron dificultades para mantener la oxigenación del paciente y problemas con el equipo utilizado para suministrarle oxígeno.
La familia sostiene que la presión arterial de Khaled comenzó a disminuir durante el recorrido.
En Lerdo de Tejada tuvieron que realizar una parada de emergencia. El adolescente habría recibido descargas eléctricas para intentar reanimarlo y se le colocó un catéter para administrar medicamentos.
Durante el trayecto posterior hacia el puerto de Veracruz se registró nuevamente una emergencia que requirió maniobras de reanimación.
El corazón de Khaled dejó de latir cuando su madre se encontraba en el área de Trabajo Social de la UMAE Veracruz.
Certificado de defunción no establece viruela símica
Tras la muerte del adolescente, la familia también enfrenta el señalamiento social derivado de la sospecha de que Khaled padecía una enfermedad contagiosa.
Los padres aseguran que los rumores surgidos alrededor del caso y difundidos en redes sociales provocaron que familiares y personas de su comunidad fueran observados con temor.
Sin embargo, de acuerdo con la familia, el certificado de defunción establece como causas choque séptico y enfermedad febril exantemática, y no consigna viruela símica como causa de muerte.
La familia sostiene que nunca se confirmó dicha enfermedad.
Padres anuncian acciones legales contra el IMSS
Tras la muerte de su hijo, los padres de Khaled Gracia Miros anunciaron que emprenderán acciones legales contra el Instituto Mexicano del Seguro Social y contra dos médicos a quienes señalan por su participación en la atención del adolescente.
La familia busca que se investiguen las circunstancias en las que fue atendido Khaled, desde sus primeros ingresos al hospital hasta el traslado y su fallecimiento.
También demandan responsabilidades administrativas y legales contra quienes consideran responsables de las decisiones tomadas durante su atención.
Los padres identifican en sus señalamientos a dos médicos, a quienes mencionan como Daniel T., segundo a cargo de la dirección, y Emanuel T., señalado como responsable del procedimiento de intubación.
La familia pide que se investigue su actuación y plantea como parte de sus exigencias la destitución de los servidores involucrados y la revisión de sus respectivas cédulas profesionales, conforme a lo que determinen las autoridades competentes.
Para los padres, la muerte de Khaled no debe quedar reducida a una fatalidad médica.
Sostienen que hubo una cadena de circunstancias que deben ser investigadas: desde el diagnóstico inicial, los retrasos en estudios y atención, el aislamiento por la sospecha de una enfermedad contagiosa, las dificultades para conseguir un traslado, las condiciones en que se realizó la intubación y el traslado de emergencia.
Hasta el momento, los señalamientos corresponden al testimonio de la familia y deberán ser esclarecidos mediante las investigaciones y procedimientos legales correspondientes.
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