Por Vianey Hernández 

Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, falleció el 28 de octubre de 2026 a los 92 años, fue una de las figuras centrales de la izquierda mexicana y protagonista de un proceso político que transformó la oposición partidista en el país. Su participación en la fundación del Partido de la Revolución Democrática (PRD), en 1989, estuvo precedida por su ruptura con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y su candidatura presidencial de 1988.

El distanciamiento con el priismo comenzó a tomar forma en 1987, cuando Cárdenas encabezó, junto con otros políticos, la Corriente Democrática del PRI. El movimiento cuestionó los mecanismos internos para elegir al candidato presidencial y planteó cambios en la conducción política y económica del país. Las diferencias con la dirigencia partidista derivaron en la salida de sus integrantes y en la construcción de una alternativa electoral.

Para las elecciones presidenciales de 1988, Cárdenas contendió como candidato del Frente Democrático Nacional (FDN), una coalición integrada por distintas fuerzas políticas y organizaciones sociales. Los comicios estuvieron marcados por denuncias de irregularidades y por la controversia en torno a la interrupción del sistema de cómputo electoral, conocida como la caída del sistema. El resultado oficial dio el triunfo a Carlos Salinas de Gortari, mientras que la oposición encabezada por Cárdenas cuestionó la legitimidad del proceso.

Tras esa elección, dirigentes políticos y organizaciones que habían participado en el Frente Democrático Nacional impulsaron la creación de un nuevo partido. El 5 de mayo de 1989 se fundó el Partido de la Revolución Democrática, con Cárdenas como una de sus principales figuras. La organización reunió a sectores de la izquierda, antiguos militantes del PRI y movimientos sociales que buscaban ampliar las vías de participación política y construir una oposición nacional.

Cárdenas fue elegido primer presidente nacional del PRD, cargo que ocupó hasta 1993. Desde esa posición, encabezó los primeros años de consolidación del partido, que se convirtió en una de las principales fuerzas opositoras del país. Posteriormente, compitió nuevamente por la Presidencia de México en 1994 y 2000, mientras la organización ampliaba su presencia electoral y su participación en gobiernos estatales y municipales.

Uno de los resultados más relevantes de esa trayectoria llegó en 1997, cuando Cárdenas ganó la primera elección directa para la Jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal. Su triunfo representó un cambio en la vida política de la capital, cuyo gobernante había sido designado anteriormente por el presidente de la República. Su trayectoria quedó vinculada con la apertura democrática y la consolidación de la competencia electoral entre distintas fuerzas políticas.