Por Redacción
Cada 22 de octubre, la Iglesia católica celebra la memoria litúrgica de San Juan Pablo II, uno de los pontífices más reconocidos de la historia contemporánea. La fecha recuerda el inicio de su pontificado en 1978, cuando asumió el liderazgo de la Iglesia católica y pronunció un mensaje que marcaría su ministerio: “¡No tengan miedo! ¡Abran las puertas a Cristo!”.
San Juan Pablo II nació como Karol Józef Wojtyła el 18 de mayo de 1920 en Wadowice, Polonia. Fue elegido papa el 16 de octubre de 1978 y se convirtió en el primer pontífice polaco y el primero no italiano en más de cuatro siglos. Su pontificado se extendió por casi 27 años, durante los cuales promovió la evangelización, el diálogo entre religiones y la defensa de la dignidad humana.
Uno de los vínculos más destacados de su pontificado con América Latina fue su relación con México, país que visitó en cinco ocasiones: 1979, 1990, 1993, 1999 y 2002. Su primera visita ocurrió pocos meses después de su elección como papa. Durante sus viajes, se reunió con miles de fieles y recorrió distintas regiones del país. En su última visita, en agosto de 2002, canonizó a Juan Diego en la Basílica de Guadalupe, acontecimiento significativo para la comunidad católica mexicana.
San Juan Pablo II falleció el 2 de abril de 2005 en el Vaticano. Fue beatificado por Benedicto XVI en 2011 y canonizado por el papa Francisco el 27 de abril de 2014, junto con San Juan XXIII. Ese mismo año, su celebración quedó incorporada al Calendario Romano General para el 22 de octubre, fecha en que comenzó su pontificado.
Su legado permanece presente entre millones de fieles por su labor pastoral, sus viajes apostólicos y su mensaje de fe, esperanza y servicio. Cada año, la conmemoración del 22 de octubre invita a recordar su llamado a no ceder ante el miedo y a abrirse al encuentro con Cristo.
