Por Redacción 

Ciudad de México.– La tarde cae sobre la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, pero el eco de una fecha permanece intacto. Han pasado 58 años del 2 de octubre de 1968, y aún así, la consigna se repite con la misma fuerza entre consignas, pancartas y voces que no olvidan.

No es solo una fecha en el calendario. Es una herida histórica que cada año vuelve a caminar en forma de marcha, de memoria colectiva y de exigencia de justicia. Estudiantes, colectivos y ciudadanos se reúnen en distintos puntos del país para recordar a quienes participaron en el movimiento estudiantil y que fueron víctimas de la represión de aquel año.

En el sitio donde ocurrieron los hechos, el ambiente suele ser solemne. Flores, veladoras y mensajes escritos a mano se colocan como una forma de mantener viva la memoria de lo ocurrido en 1968, cuando una movilización estudiantil terminó en un operativo que marcó la historia contemporánea de México.

A lo largo de los años, el reclamo no ha cambiado: verdad, justicia y esclarecimiento total de los hechos. Para muchos, el 2 de octubre no solo representa un episodio del pasado, sino un recordatorio constante de la importancia de la libertad de expresión y los derechos humanos.

Este año, como cada año, la consigna vuelve a escucharse en las calles: “2 de octubre no se olvida”.

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