Por Arturo Reyes Isidoro

12 de mayo 2026, Xalapa, Ver.- Quienes saben de política saben muy bien que ninguna elección se parece a otra y, por lo tanto, que en cada proceso deben y tienen que cambiar de estrategia para tratar de ganar una elección.

Sigo con interés la movilización en “territorio” que ha iniciado Morena, prácticamente su campaña adelantada para los comicios de 2027, y tengo curiosidad por ver si les funcionará su estrategia de volver a la que usaron en 2018 cuando se hicieron del poder.

Según creo, tratar de aplicar la misma fórmula no es lo adecuado porque hoy las circunstancias son otras y porque ya no tendrán en la boleta el fenómeno que en su momento constituyó Andrés Manuel López Obrador, a quien solo faltó que hiciera triunfar a una vaca –Uriel Flores Aguayo dixit–, merced a su gran popularidad.

El entonces famoso Peje arrastró al triunfo a todos los que se subieron a tiempo al barco que comandaba, aunque muchos no tenían ninguna preparación para asumir alguna responsabilidad pública y el país y el estado hoy pagan las consecuencias. El famoso efecto dominó de entonces ya no existe.

De qué tamaño es la preocupación de la presidenta Claudia Sheinbaum, la lideresa natural de Morena (Ariadna Montiel Reyes es la dirigente formal), de cara a junio de 2027, qué le estarán diciendo sus encuestas, que el pasado 4 de mayo, en reunión con los integrantes de su gabinete legal y ampliado, los instruyó, les ordenó salir a fortalecer el trabajo en “territorio” (en la base) y abandonar el trabajo exclusivo de escritorio.

Cuatro días después, el 8 de mayo, en reunión con legisladores de Morena y de sus satélites el PVEM y el PT, les pidió lo mismo a senadores y diputados, “recorrer territorio” para hablar con la gente y llevar el mensaje de que en México “solo hay dos proyectos, el de los entreguistas y el de la transformación”.

Lo del entreguismo es por la presión que tiene del gobierno norteamericano para que entregue al narcogobernador Rubén Rocha Moya, a lo que se niega, y la amenaza de ser ellos, los gringos, quienes actúen contra los cárteles de la delincuencia organizada al ver la protección que en México se les ha dado y se les da.

Está en juego “el movimiento”, acepta Sheinbaum

El Universal, que recogió opiniones de varios asistentes al cónclave, cabeceó su nota así: “En el 27 está en juego el movimiento: Sheinbaum”. En mi caso, creo que no exagera, si me atengo a las opiniones de decepción y hasta de repudio contra Morena que escucho en la calle, en el transporte público, en la plaza pública, porque soy hombre de a pie.

Y sí, en Veracruz veo en las redes que morenistas andan ya en “territorio”, pero, tomando como referencia la obra de Alejandro Dumas, “no es lo mismo los tres mosqueteros que veinte años después”, y algunos en tan poco tiempo ya son polvo de aquellos lodos y hoy regresan pero como lo que verdaderamente son: impresentables, cuyo lugar debiera ser la cárcel.

En 2018 se les conocía como activistas de izquierda, como verdaderos luchadores sociales, idealistas si se quiere, decían que ellos no eran iguales (a los del PRI y del PAN), que se comían la caca de la honestidad a puños porque eran puros, decentes, honorables, se vendían como “la esperanza de México” y, sí, cansados los mexicanos de tantos abusos, corruptelas y malas prácticas de los priistas, creyeron en ellos y les compraron su oferta.

Los priistas hartaron luego de 71 años, los morenistas en apenas 7 años

Los priistas tardaron 71 años en hartar a los mexicanos, a los morenistas les han bastado solo 7 años en lograrlo. Si no cometen fraudes, que tienen todo para hacerlo, con todo y su verborrea de que presentarán candidatos casi con aureola de santos, y de que van a regresar a “territorio”, y bla bla bla, no creo que en 2027 vuelvan a arrasar como en 2018.

Conozco a muchos brigadistas, cómo no, que caminaron entonces y que otra vez andan repartiendo el periodiquito de Morena (no lo digo en tono despectivo sino porque es chiquito, tamaño tabloide y de unas cuantas páginas) y ellos mismos me dan la pauta para estimar que si no les va mal, tampoco les va a ir tan bien como antes.

Muchachos, hombres y mujeres, me platican que ya no notan el interés y menos el entusiasmo con los que los recibían en las colonias hace ocho años. “Por respeto nos reciben el periodiquito y nos escuchan, pero nada más. Casi nadie se interesa por lo que les decimos”.

Encabezan brigadas, verdaderos impresentables

Ahí es donde surge mi duda de que les pueda ir bien con la misma práctica con la que triunfaron en 2018, pero además porque varios de los que encabezan las brigadas ya son muy conocidos, ya pasaron por la función pública y son objeto de señalamientos de irresponsabilidad y de presuntos actos de corrupción, por acción u omisión, como en los casos concretos del exgobernador Cuitláhuac García Jiménez y de su primo Eleazar Guerrero Pérez.

En otro nivel, con qué cara puede ir a hablar de la honestidad de Morena, del combate a la corrupción y a la delincuencia organizada, de que no hay impunidad, por ejemplo, Adán Augusto López, aunque nombres hay muchos. Entonces, muchas de sus emblemáticas figuras en lugar de ayudarlos aumentan más el rechazo hacia ellos.

En 2018 luchaban por una causa, hoy lo hacen por interé$

Pero, me comentan también mis contactos brigadistas, hace ocho años a todos los movía un ideal, creían verdaderamente en lo que hacían y decían, hacían proselitismo sin un peso en la bolsa, muchos se hicieron famosos hasta por la forma de vestir, pantalón de mezclilla, camiseta percudida de tanto polvo y sudor, huaraches, sombreros de paja, morralito al hombro, paliacate hasta descolorido a cuello porque no había para más.

Sin duda, no es lo mismo cuando se lucha por una causa que cuando se actúa por interés. Un ejemplo universal es el pueblo de Vietnam del Norte que derrotó al imperio de Estados Unidos. En la guerra de Vietnam los norteamericanos participaron con modernos portaaviones, cazas, bombarderos, helicópteros y misiles, contra solo los rifles, granadas, tanques y artillería antiaérea de las mucho más precarias fuerzas del ejército norvietnamita y el Vietcong, además de que Estados Unidos llegó a lanzar 7.5 millones de toneladas de bombas en Vietnam del Norte, Vietnam del Sur, Laos y Camboya, a lo que se sumaron 400,000 toneladas de napalm, 75 millones de litros de agente naranja y otros herbicidas, así como cientos de millones de rondas de artillería, según estimaciones, y ni así.

En apenas ocho años ya poseen cuantiosas fortunas

En su primera incursión formal, Morena se enfrentó a la poderosa maquinaria del PRI, lo que hoy son ellos ahora, y logró la hazaña. Los movía un ideal, una causa. Hoy, apenas ocho años después, los mueve el interés por el dinero: exfuncionarios y funcionarios ya son millonarios, diputados y senadores igual, incluso se convirtieron en contratistas y constructores que sangran el erario, ya no pueden ocultar sus múltiples propiedades cuales agentes inmobiliarios, sus ranchos, sus viajes al extranjero en clase premier, presumen en las redes sus festejos fastuosos de XV años, bodas, bautizos, incluso en el extranjero, formalizan su compromiso de matrimonio en el hotel más exclusivo de Nueva York como el alcalde de San Andrés Tuxtla, Rafael Fararoni Magaña. En fin.

Por lo anterior y mucho más, la gente ya no les cree y, peor, ya los conoce. Ahora recorren colonias pero dejan sus camionetas de alta gama, blindadas, donde no las vean los colonos, los huaraches los cambiaron por zapatos tenis de marca y de precio inalcanzable para cualquier empleado del gobierno, la mezclilla y la camiseta percudida la cambiaron por ropa también de marca y muchas veces exclusiva. En su palabra el mensaje carece de convicción, y ya no se diga de emoción, y por lo mismo no convence, porque mientras dicen una cosa están pensando en el siguiente negocio que los hará más millonarios.

Los programas sociales ya son un derecho, no temen que se los quiten

Pero Sheinbaum y Montiel creen que pueden volver a su origen. Con otra: el pueblo, la gente que vota, ya no le presta mayor atención a la oferta de los programas sociales porque saben bien que ya es un derecho, es decir, que los beneficios se los tienen que dar sí o sí. En Veracruz, Tamiahua ofreció el mejor ejemplo en la pasada elección municipal extraordinaria. Los tamiahuenses mandaron a Morena casi al último lugar, ya nadie se acordó de los programas sociales.

Dudo que su conocida estrategia les dé éxito. Ahora el pueblo ya los conoce. Van al fracaso si no predican con el ejemplo, pero quién dice yo. Van al fracaso si no cumplen lo que prometieron, como a los habitantes del norte, de las sierras y las huastecas Baja y Alta a los que abandonaron luego de las inundaciones de octubre de 2025. La lista de pendientes es larga, pero para la consideración que quise hacer, creo que con esto es suficiente.

 

 

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