El cantante y compositor estadounidense de música cristiana Marcos Witt llegó a tierras jarochas para presentarse en el Auditorio Benito Juárez con su tour “Legado”, en una velada que reunió a seguidores de distintas generaciones en torno a la música, la fe y la esperanza.
Previo a la aparición del artista principal, el escenario recibió al cantante argentino Joel Rocco, quien ofreció una presentación que preparó el ambiente para lo que sería una noche especial. Durante su participación, Rocco interpretó algunos de sus temas y compartió escenario con Witt en un momento que fue bien recibido por el público.
Desde los primeros acordes, el ambiente se transformó. Los asistentes respondieron con entusiasmo, entonando los éxitos del intérprete y generando una energía colectiva que marcó el ritmo del concierto. Más que un espectáculo, la velada se convirtió en un encuentro de fe, alabanza y conexión, donde los veracruzanos participaron activamente, entregándose a cada interpretación.
Con una trayectoria consolidada, Witt ha sido reconocido en cinco ocasiones con el Latin Grammy dentro de su categoría, lo que respalda su influencia en la música cristiana a nivel internacional. Sin embargo, durante su presentación dejó claro que su propósito va más allá de los escenarios: busca que su música trascienda generaciones. En ese sentido, el concepto de “Legado” toma relevancia, al integrar a jóvenes de distintos lugares que lo acompañan en este proyecto, apostando por la renovación de sus canciones y su mensaje.
El repertorio incluyó algunos de sus temas más representativos como “Tu fidelidad”, “Renuévame” y “Al estar aquí”, canciones que fueron coreadas por el público y que generaron momentos de gran intensidad emocional. En distintos instantes, el auditorio parecía unirse en una sola voz, especialmente durante “Renuévame”, donde la nostalgia y la devoción alcanzaron su punto más alto. Posteriormente, la atmósfera dio un giro hacia la celebración con “Has cambiado mi lamento en baile”, tema que puso a los asistentes de pie en una expresión de alegría y gratitud.
El cierre del concierto estuvo marcado por una profunda carga emocional. Al final de la noche, Veracruz no solo despidió a un ícono, sino que se llevó consigo un mensaje de unidad y fortaleza, confirmando que el legado de Witt sigue más vivo que nunca.
