En un ambiente de recogimiento y profunda solemnidad, el Papa León XIV presidió la tarde de este 3 de abril la celebración de la Pasión del Señor en la Basílica de San Pedro, uno de los actos más significativos de la Semana Santa.

La ceremonia estuvo marcada por tres momentos fundamentales: la liturgia de la Palabra, la adoración de la Cruz y la Sagrada Comunión, elementos centrales de esta conmemoración religiosa.

Durante la homilía, el Predicador de la Casa Pontificia, Fray Roberto Pasolini, destacó que ante el misterio de la muerte y la gloria de Cristo, es natural que los fieles se recojan en silencio y oración.

Asimismo, advirtió que la Cruz de Cristo puede perder su sentido si se interpreta como un hecho aislado, ya que representa el punto culminante de todo un camino espiritual.

“Es la meta de una vida en la que Jesús aprendió a escuchar y acoger la voz del Padre, dejándose guiar hacia el amor más grande”, expresó el religioso.

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