20 de marzo de 2026. Sinaloa.- Lo que inició como un “mega operativo” en el poblado de El Álamo, sindicatura de El Salado, ha derivado en uno de los episodios más polémicos de la presente administración. Tras una incursión federal que incluyó helicópteros y un saldo trágico de 11 personas muertas, las fuerzas de seguridad confirmaron que Mónica del Rosario Zambada Niebla, hija mayor de Ismael “El Mayo” Zambada, fue retenida y posteriormente liberada apenas una hora después de su captura, bajo el argumento de que no cuenta con órdenes de aprehensión vigentes en territorio mexicano.

A través de un comunicado oficial, el Gabinete de Seguridad informó que la intervención tenía como objetivo una célula de la facción “Los Mayos”, donde se logró la detención de un hombre vinculado a la organización. Sin embargo, respecto a la hermana de “El Vicentillo”, la autoridad señaló que, tras localizarla en el domicilio, se determinó que “no cuenta con relación con actividades delictivas ni mandamientos legales en su contra”, por lo que fue entregada a sus familiares en estricto apego a la ley.

El choque de versiones: México vs. Estados Unidos

Esta liberación ocurre a pesar de que Mónica del Rosario Zambada es un objetivo prioritario para las autoridades estadounidenses. Desde mayo de 2007, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro la designó como una pieza fundamental en la estructura de empresas fachada del Cártel de Sinaloa. Según los archivos de la Unión Americana, ella ha estado al frente de activos clave en la industria ganadera y láctea, como la lechería Santa Mónica y Jamaro Constructores, utilizadas presuntamente para el blanqueo de capitales.

La escena captada en video, donde elementos de seguridad bajan a la mujer de un helicóptero entre reclamos de los habitantes de El Salado para luego dejarla en libertad, ha reavivado el debate sobre la eficacia de la seguridad en México y la coordinación con agencias extranjeras. Apenas ayer, la presidenta Claudia Sheinbaum defendía la cooperación con el FBI para el Mundial 2026, pero este incidente en Culiacán evidencia las brechas jurídicas entre ambos países respecto a los familiares de los líderes del narcotráfico.

Mientras la zona de conflicto permanece bajo vigilancia, la liberación de Mónica Zambada deja más preguntas que respuestas sobre el costo humano del operativo y la solidez de las carpetas de investigación locales frente a las sanciones internacionales que pesan sobre la familia Zambada Niebla.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *