10 de marzo de 2026. EE. UU.- En un tono que mezcla la presión económica con la asistencia humanitaria, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró que su administración está evaluando una toma de control amistosa de Cuba. Según el mandatario, la isla atraviesa una crisis terminal, sin dinero, energía ni recursos básicos, lo que habría forzado a las autoridades cubanas a entablar conversaciones directas con la Casa Blanca.
“No tienen dinero, no tienen nada en este momento, pero están hablando con nosotros y quizá veamos una toma de control amistosa de Cuba”, declaró Trump, subrayando que el país caribeño está, en sus palabras, “hecho polvo”.
El factor humanitario y la crisis energética
La propuesta de la administración Trump no se presenta únicamente como una medida política, sino como una intervención logística ante la crisis económica cubana:
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Suministro de Combustible: Trump plantea autorizar envíos desde empresas estadounidenses directamente a negocios privados en Cuba para mitigar el colapso del sistema eléctrico.
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Razones Humanitarias: El argumento central es que el pueblo cubano carece de servicios básicos, lo que justificaría una apertura económica controlada por EE. UU.
Marco Rubio: El arquitecto de la estrategia
El manejo de este asunto ha sido delegado al secretario de Estado, Marco Rubio, quien, debido a su ascendencia cubana y conocimiento de la política isleña, lidera las gestiones al más alto nivel. Rubio, nacido en Miami en 1971 de padres inmigrantes cubanos, representa el ala más firme contra el régimen castrista, pero ahora parece ser el canal para esta transición propuesta.
La contradicción diplomática
A pesar de la insistencia de Trump, la narrativa oficial presenta fisuras:
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Reuniones Secretas: Informes indican un presunto encuentro entre funcionarios estadounidenses y Raúl Guillermo Rodríguez Castro (nieto de Raúl Castro) durante una cumbre del Caribe.
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Desmentido de Cuba: El gobierno de la isla ha rechazado categóricamente estas afirmaciones, asegurando que no mantienen conversaciones de “alto nivel” con Washington y negando cualquier plan de entrega de soberanía.
Esta situación coloca a la región en una posición de incertidumbre, donde la crisis económica de Cuba podría ser el catalizador de un cambio histórico o el inicio de una nueva etapa de tensiones extremas.
Por la Redacción
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