Hace casi 11 años, los veracruzanos escuchábamos y leíamos por primera vez la palabra “bursatilización”, ahora tenemos más claro lo que fue: una tomada de pelo.

La Bolsa Mexicana de Valores (BMV) la define como un “proceso mediante un fideicomiso, donde se destinan activos o flujos de efectivo futuros con el objetivo de realizar una emisión de valores”. En otras palabras, una deuda a largo plazo diseñada para cubrir las necesidades de financiamiento en lo inmediato.

Hoy sabemos que el pasivo que enfrentan 199 municipios se encuentra como el primer día, como aquel 18 de diciembre de 2008, cuando Fidel Herrera daba el “timbrazo” de colocación de los bonos correspondientes al 20 por ciento de los ingresos de los ayuntamientos por concepto de tenencia vehicular en la BMV.

Le quedaban dos años a su gobierno, así que todavía estaba en “la plenitud del pinche poder”, con una cómoda mayoría priísta en el Congreso de Veracruz y con un Javier Duarte como secretario de Finanzas y Planeación.

La ceremonia del “timbrazo” de colocación de certificados bursátiles del gobierno de Veracruz, fue descrita como “un hecho histórico” al implementarse un mecanismo financiero novedoso, la panacea para sacar del atolladero en el que se encontraban, los municipios veracruzanos.

Fidel estuvo rodeado de gente como Héctor Yunes Landa, David Velasco, Elizabeth Morales, Carolina Gudiño, Alfredo Osorio, John Rementería Sempé y desde el centro de negocios se dio tiempo de apapachar al entonces Presidente Felipe Calderón.

Sí fue histórico porque hoy los 199 ayuntamientos que participaron de la bursatilización de la tenencia vehicular por mil 200 millones de pesos, deben la misma cantidad y hasta un “poquito” más. “Los municipios lo único que han hecho estos 11 años es pagar intereses”, evidenció José Luis Lima Franco en entrevista con periodistas de A 8 Columnas.

Fue un buen negocio, admitió, pero para quien hizo la emisión bursátil. De ahí que ahora busquen reestructurar esa deuda, con una tasa menor, acorde al mercado y sin estar indexados a los UDIS (unidades de valor que se basan en el incremento de los precios, la inflación).

En diciembre de 2012, Duarte repitió la formula, colocó 5 mil millones de pesos en certificados bursátiles. Y desde la Bolsa Mexicana de Valores, presumió unas finanzas fuertes y sanas. El secretario de Finanzas era Tomas Ruiz.

Tan solo la deuda con bancos asciende a los 43 mil millones de pesos, y Veracruz, junto con otros seis estados, concentran e1 61 por ciento de los 580 mil 644.7 millones de pesos de deuda pública que se mantiene.

En la primera bursatilización se vivieron tiempos de bonanza, un pequeño oasis en medio del desierto, una inyección rápida de inversión y circulante, pero la promesa del mejor futuro para los veracruzanos no llegó.

 

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