Documentación y Estudios de Mujeres A. C. (DEMAC)  es una asociación civil sin fines de lucro, auspiciada por la Fundación Espinosa Rugarcía, si el nombre no le dice mucho déjeme entonces contarle un poco sobre mi experiencia con este grupo de mujeres que se atrevieron a cambiar el uso habitual que hacemos de la escritura.

Navegando por Facebook me topé con la publicación que hacía una querida amiga sobre un taller titulado “para perderle el miedo a la escritura” lo atractivo de la publicación es que ofertaba una sesión gratuita dirigida exclusivamente a mujeres pero además el cupo era limitado y había que comunicarse vía mensaje de whats para pedir informes, confiadamente como todo aquello que uno deja para después no me comuniqué de inmediato, sino que lo hice un par de horas después de ver la publicación y cuál fue mi sorpresa que al pedir informes, amablemente me dijeron: “el cupo está lleno pero tendremos un siguiente taller el próximo 11 de febrero en el mismo lugar y hora” es decir, casi 20 días después, a lo cual yo pensé que me acomodaría mejor para cuadrar mis agendas personales con las de trabajo e inclusive podría invitar a una compañera de la oficina, puesto que las dos, por nuestro oficio estamos enroladas en la redacción y ¿quién podría dejar pasar una oportunidad para perfeccionar la técnica de lo que hace? nuestro día a día es escribir.

Y así llegó la fecha, puntuales asistimos a la cita en la Biblioteca Central de Xalapa (por cierto sin cambios estructurales ni de mantenimiento, supongo que tampoco en el acervo bibliográfico, pues a simple vista era la misma a la que yo acudía cuando estudiaba en la prepa hace ya varios lustros) pues bien, nos ubicamos en la mesa dispuesta para 10 mujeres, quizá yo fui la tercera en llegar, pronto se ocuparon los lugares restantes.

Sin darnos más explicación se presentó con nosotras Olga Beatríz Cuéllar Gaxiola quien nos comentó que estos talleres eran impartidos gracias al apoyo de DEMAC y que con el auspicio de la Biblioteca podían contar con un espacio físico para desarrollarlos, amplió un poco más enfatizando que la finalidad de los mismos era rescatar y difundir historias de mujeres que se atreven a contarlas. Le recuerdo que cuando yo me inscribí pensé que era un simple taller de redacción enfocado en como evitar la escritura andocentrista -es decir aquella que toma como base cualquier aspecto masculino- pero ahí y ocupando mi sitio en aquella mesa me di cuenta que lo simplista fue pensar eso, ya que este taller se vislumbraba  más vivencial que técnico y gratamente así fue.

Primer ejercicio pintar una mandala y los colores como la sensibilidad salían a flote, segundo ejercicio: empieza a escribir lo que estas pensando en este momento ¡sí, como usted y yo lo leemos! ¡así de claro! si pensabas en que tenías hambre y llegaste corriendo al taller, podías contarlo; si estabas desorientada porque el taller era autovivencial y no de corrección y estilo; también podías plasmarlo; el asunto aquí era empezar a escribir lo que venía a tu mente, así sin miedo, solo escribir.

¡Y así lo hicimos! cada quien desde su contexto, entre ejercicio y ejercicio nos tomábamos el tiempo de escuchar la lectura de lo escrito por cada una sin distingo de quienes eran  madres de familia, quienes las estudiantes universitarias, quienes las que iban pensando que esto era un taller de literatura y así todas en un vinculo de confianza narramos letra a letra los textos construidos, fueron 3 muy breves, pero con la carga emocional de haber escrito una novela completa en varios tomos.

DEMAC promueve así la escritura autobiográfica desde 1993 y dichas publicaciones (si se desea hacerlas públicas en su sitio web o en impreso en alguno de sus libros) tienen la finalidad de que la sociedad mexicana tome conciencia de la realidad de sus mujeres, buscando que trasciendan sus esfuerzos de vida y que esas mismas experiencias propicien un cambio en su entorno y generen con ello su empoderamiento.

Y el peso sustantivo es que estos testimonios de mujeres que lo que hacen es tallar palabras, acerca de cual es la situación que viven en cuanto a reconocimiento y trato, resulta una verdadera catarsis y una excelente terapia para reencontrarse con una misma y sus adentros, desde narraciones en reclusión hasta la narración de una autobiografía, nos demuestran como el observar lo que ocurre con las mujeres, no solo nos involucra como gremio, sino que como sociedad hacemos de esas experiencias algo propio para asumir que el yo solo existe porque se ve reflejado en las otras mujeres que lo plasman.

Motivante el trabajo cara a cara que realiza esta organización que se ha encargado de abrir espacios para que las mexicanas encontremos nuestra voz y redescubramos la identidad  a través de un camino atípico: la escritura.

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