26 de febrero de 2026. CDMX.- Este jueves, la presidenta Claudia Sheinbaum salió en defensa de su propuesta de reforma electoral, luego de que la senadora Yeidckol Polevnsky calificara la iniciativa como “fuera de toda realidad”. La mandataria aclaró que el objetivo no es eliminar la representación proporcional, sino transformar el mecanismo de asignación para que todos los legisladores cuenten con el respaldo directo del voto popular, eliminando así las polémicas listas cerradas de los partidos.
Según la explicación presidencial, el cambio estructural se divide en dos frentes legislativos:
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En el Senado: Se plantea la supresión de la lista nacional por partido, aunque se mantendría la representación por entidad federativa.
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En la Cámara de Diputados: Se conservarán los 500 escaños (300 de mayoría relativa y 200 de representación proporcional). La diferencia radical es que estos últimos ya no serán designados por las cúpulas partidistas, sino que se asignarán a quienes obtengan los mejores resultados en las urnas bajo un mecanismo de votación directa.
Ahorro y pluralidad garantizada
La presidenta enfatizó que la iniciativa responde a un mandato ciudadano para reducir el costo de la democracia en un 25%. Este ajuste presupuestal impactaría directamente al INE, a los organismos locales (OPLES), a las prerrogativas de los partidos políticos y al presupuesto del propio Poder Legislativo.
Sheinbaum rechazó tajantemente que la reforma busque instaurar un “partido de Estado” o eliminar a las minorías. Al afirmar que la representación proporcional se mantiene intacta, pero bajo un esquema de competitividad electoral, descartó realizar modificaciones a la propuesta original a pesar de las críticas de sus propios aliados. Con esto, el Gobierno Federal busca garantizar que quienes lleguen al Congreso tengan una validación directa en las urnas, terminando con la figura de los plurinominales designados por “dedazo”.
Por la Redacción
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