En medio de una densa neblina se llevó a cabo el amistoso partido donde el Tri venció 2-0 a Japón luego de sobreponerse a un mal primer tiempo, en el que predominó el ritmo vertiginoso de los asiáticos. México dominó el complemento del juego disputado en el Merkur Arena de la ciudad austriaca de Graz.

El último juego del año dirigido por Gerardo Martino, los tricolores vivieron tortuosos momentos, pues los japoneses luego de cómo se asentaron sobre la cancha se transformaron en un torbellino, que tocó una y otra vez la meta defendida por Guillermo Ochoa. La figura del portero del América se hizo gigante, se debatió como pulpo para realizar múltiples atajadas y conservar intacto su marco. Pero con lucha y desempeño se logró la victoria por la selección cerrando el año con un triunfo.

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