El cerebro humano es capaz de contar los segundos gracias a que existe una función que se encuentra enlazada desde nuestro nacimiento, sin embargo, existen unidades de tiempo aún más pequeñas que nuestra cabeza no es capaz de dimensionar y mucho menos comprender. Estamos hablando de intervalos de tiempo aproximados a una millonésima de billonésima de segundo: los attosegundos.

Estamos conscientes que existen medidas más pequeñas que un segundo, como un centisegundo, no obstante, los attosegundos son unidades mucho más cortas equivalentes a un intervalo de 0,000000000000000001 segundos. Podemos encontrar la relación entre un segundo y un attosegundo al pensar en la proporción que existen entre la edad del universo y un segundo.

Gracias a los avances científicos, en 2010 se pudo llegar a medir el lapso de tiempo más corto y controlable hasta el día de hoy, un hallazgo apoyado por herramientas extraídas de la naturaleza como lo son la luz, la doble naturaleza de partícula y las ondas electromagnéticas.

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