Por: Marcela Dolores Guerra Osorno

De acuerdo con cifras de la Dirección General de Información en Salud, en 2017 se registraron 24,182 nacimientos en los que la madre era una adolescente de entre 10 y 19 años de edad con residencia en el estado de Veracruz. De estos, 856 correspondían a casos de niñas de entre 10 y 14 años.

Madres ~ Derecho a la salud ~

El embarazo y maternidad infantil, constituyen un riesgo a la salud debido a factores tanto biológicos como de comportamiento. Las niñas de entre 10 y 14 años de edad tienen mayor probabilidad de presentar complicaciones durante el embarazo, debido a la falta de desarrollo de su sistema reproductivo, como también de dar a luz a bebés con bajo peso y talla.

En Veracruz, de los 856 nacimientos registrados en niñas, 184 (21.5%) presentaron desnutrición leve a moderada de acuerdo con los parametros establecidos por la NOM-031. En contraste, de los 34,096[1] nacimientos registrados en mujeres de 20 a 24 años de edad, 5,177 (15.18%) presentaron desnutrición leve a moderada.

Esposas ~ Derecho a una vida libre de violencia ~

Por su parte, las niñas que son inmersas a algún tipo de arreglo de unión temprana, como lo es el matrimonio o unión libre, aumentan su probabilidad de exposición a la violencia, misma que se exhacerba con la diferencia de edad con respecto a su pareja.

De acuerdo con el artículo 148 del Código Civil de la Federación, para contraer matrimonio en México, el hombre necesita haber cumplido diesciseis años y la mujer catorce. Lo anterior discrepa con la resolución emitida por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en julio de 2015, que insta a los Estados Parte a fijar una edad mínima de 18 años para contraer matrimonio.

Pero a pesar de estos esfuerzos por reducir los casos de unión temprana mediante el establecimiento de una edad mínima para contraer matrimonio, el arreglo más común en México es el de unión libre, con el cual logra evadirse la restricción de edad.

Como ejemplo, observamos que de los 856 nacimientos registrados en niñas de 10 a 14 años con residencia en Veracruz, 647 (75.58%) correspondían a casos de niñas que declaraban vivir en unión libre.

Cuando desagregamos estos datos por autoadscripción indígena, tenemos que el porcentaje de quienes señalaron vivir en unión libre era mayor entre aquellas que se identificaron como indígenas (84.52%), en comparación con aquellas niñas que no se identificaron como tal (74.38%).

Amas de casa ~ Derecho a la educación ~

El estado civil de las niñas es una variable que sin duda debe incluirse cuando se analice el fenómeno de maternidad infantil desde una perspectiva del derecho a la educación.

De los 856 casos mencionados con anterioridad, se observó que el porcentaje de niñas que señalaron continuar con sus estudios, era mayor en aquellas que se encontraban solteras (19.28%) respecto de quienes declaraban vivir en unión libre (2.63%).

Aún cuando podría asumirse que muchas de las niñas han decidido entrar al mercado laboral, la realidad dista mucho de ello. Lo que se observa en cambio, es que la mayoría de las niñas (84.69%) se dedican a ser amas de casa, porcentaje que aumenta en aquellas que se autoadscriben como indígenas (86.9%).

Y si bien el trabajo no remunerado de ama de casa es fundamental para la subsistencia de nuestro sistema económico, históricamente ha permanecido invisibilizado. Por lo tanto, la organización laboral de las niñas como amas de casa, se traduce también en un control político, económico e ideológico sobre ellas.

Con lo anterior, se constata cómo el embarazo y maternidad infantil representan un ejemplo de violación a los derechos humanos de las niñas, particularmente de su derecho a la salud, a una vida libre de violencia, y a la educación.

@osornomarcela

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