Una pelea entre dos grupos rivales recluidos en una cárcel en la ciudad de Altamira, en el norteño estado brasileño de Pará, dejó más de 50 muertos.

 

Los hechos ocurrieron a las siete de la mañana, hora local, cuando un grupo de reclusos entró a las celdas donde se encontraban sus rivales y procedió a ultimarlos. Luego incendió las celdas, por lo que varios murieron por asfixia.

 

La cifra de las autoridades de la Superintendencia del Sistema Penitenciario de Pará (Susipe), es de 52 reclusos asesinados, de los cuales 16 fueron decapitados.

Autoridades informaron que dos funcionarios de prisiones fueron hechos rehenes, pero ya han sido liberados tras las negociaciones de las autoridades.

La masacre de este lunes solo es superada por la que ocurrió apenas en mayo pasado, con 55 muertos en un penal en la Amazonia.

Se trata del segundo hecho violento es el centro penitenciario de Pará, pues en septiembre pasado otro motín dejó siete muertos.

El centro de reclusión alberga a 372 detenidos, cuando su capacidad es de 208 personas.

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