De acuerdo con datos nuevos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), alrededor de 20 millones de niños en todo el mundo perdieron vacunas que salvan vidas como el sarampión, la difteria y el tétanos en 2018.

 

Se necesita una cobertura del 95 por ciento, a nivel mundial, en todos los países y en cada comunidad, para protegerse contra los brotes de enfermedades prevenibles por vacunación.

 

Si estos niños se enferman, corren el riesgo de sufrir las consecuencias más graves para la salud y es menos probable que accedan a un tratamiento médicos y a cuidados que les pueden salvar la vida.

 

Los brotes de sarampión revelan brechas atrincheradas en la cobertura, a menudo durante muchos años.

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