17 de febrero 2026, Xalapa, Ver.- El vocero de la Arquidiócesis de Xalapa, padre Juan Beristain de los Santos, señaló que el Miércoles de Ceniza representa uno de los momentos más significativos del calendario litúrgico para la Iglesia Católica, al marcar el inicio de la Cuaresma y el camino hacia la Semana Santa y la Pascua.
Explicó que esta fecha es “el banderazo oficial” para que la comunidad católica entre en una dinámica de escucha de la Palabra de Dios y permita que ésta transforme su vida. “Es un tiempo para aprender a oír y a compartir”, destacó.
El sacerdote recordó que la Semana Santa culmina con la Vigilia Pascual, considerada la gran fiesta del cristianismo, donde se celebra que Cristo, el Cordero de Dios, muere y resucita para dar esperanza a la humanidad. Subrayó que este tiempo litúrgico invita a reflexionar no sólo a nivel personal, sino también social.
“Tenemos muchos desafíos como sociedad y solos no podemos enfrentarlos. Es necesario unirnos ciudadanía, gobiernos y todos los hombres y mujeres de buena voluntad para acabar con lo que nos destruye, como la violencia y la corrupción, siempre en la paz y en la justicia”, expresó.
Preparativos en parroquias.
En cuanto a la organización para este Miércoles de Ceniza, informó que en México hay aproximadamente 80 millones de católicos; en Veracruz, más de 2 millones —casi 4 millones de ciudadanos— y en la Arquidiócesis de Xalapa alrededor de un millón 300 mil fieles.
Detalló que son 93 parroquias, más de 160 sacerdotes y alrededor de 400 mil personas activas en la vida pastoral de la diócesis, quienes ya se preparan para esta celebración.
En la Catedral y en diversas parroquias de la ciudad, el servicio se extenderá aproximadamente de 10:00 de la mañana a 10:00 de la noche, para facilitar la asistencia de quienes salen de sus trabajos o escuelas.
“Muchas personas pasan por el templo porque saben que es Cuaresma y entran a recibir la ceniza”, comentó.
Tiempo de ayuno y solidaridad
El vocero recordó que la Cuaresma es también un tiempo de ayuno y abstinencia, por lo que se recomienda realizar comidas ligeras durante el día. Explicó que no se trata de una dieta, sino de un signo de amor y sacrificio.
“Se puede desayunar algo ligero, una fruta, un café, un pan; en la comida reducir las porciones habituales y en la noche algo muy frugal. Es empezar a sentir necesidad como un acto de entrega”, explicó.
Comparó este sacrificio con el amor que implica el enamoramiento o la maternidad, donde se realizan esfuerzos por el bien del otro.
Finalmente, invitó a los fieles a vivir este tiempo litúrgico también desde la pastoral social, compartiendo con quienes más lo necesitan y fortaleciendo la solidaridad comunitaria como parte esencial del camino cuaresmal.
Por Darío Pale
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