En cualquier momento de la vida podemos toparnos con personas que, sin importar la situación, tienen un poco o mucho más frío que nosotros o por lo contrario, quienes siempre tienen demasiado calor, pero es importante destacar que no es lo mismo ‘’sentir frío’’ a ‘’tener frío’’.

Tener frío está más conectado con una cuestión objetiva que tiene que ver con la temperatura en la que nuestro cuerpo puede encontrarse en determinadas situaciones, por otro lado, tenemos la sensación del frío cuando se involucran factores más complejos como los nervios de nuestra propia piel, una sensación tiene que ver con la velocidad a la que esta temperatura cambia.

Un ejemplo de ello es cuando entramos a una piscina y drásticamente nuestro cuerpo genera una reacción al contacto con el agua. ¡Es horrible! Pero es esa primera sensación la que nos garantiza que no sufriremos de hipotermia puesto que el sistema fisiológico actúa re direccionando a nuestra sangre hacia los órganos correctos.

Por último, el papel que juega el sistema límbico está relacionado con los estados emocionales. El shock que llegamos a percibir al momento que nuestro cerebro procesa cierta información o incluso al percibir sensaciones mientras vemos una película e instantáneamente, sentir una sensación de frío/calor. La mente es muy poderosa.

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