María del Pilar Roldán mejor conocida como la “mosquetera mexicana”, fue la primer mujer en ganar la primer medalla olímpica para México. Inspirada por la obra de Alejandro Dumas, Pilar se convirtió en todo un ejemplo de entrega, disciplina y trabajo para los mexicanos que desean alcanzar sus sueños sin importar las adversidades.

 

Pilar nació en la Ciudad de México el 18 de noviembre de 1939; sus padres, María Tapia y Ángel Roldán, destacados tenistas mexicanos y medallistas en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, encaminaron a Pilar por el deporte con raqueta. Desde los 8 años empezó a interesarse por el tenis y en breve comenzó con clases en el prestigiado “Club Chapultepec”. Como parte de su educación, la lectura formaba una parte importante en su desarrollo intelectual, fue por ello que su acercamiento con la obra de “Los Tres Mosqueteros” causó en Pilar un interés extraordinario, que después le daría un cambio inesperado en la vida.

 

A los 13 años, con apoyo de sus padres, cambió el tenis por la esgrima, inspirada por la historia del escritor francés. Su padre vio en Pilar una pasión e interés sin igual por el deporte, que decidió contratarle un maestro privado, el profesor italiano Eduardo Alajino, quien acababa de radicarse en México, después de las Olimpiadas de Helsinki, además le construyó un área especial para que entrenara, así mismo él también podría comenzar sus “pininos” en el esgrima.

 

A los 15 años ya era campeona nacional invicta en florete. En 1955 compitió junto a su padre, en esgrima de parejas en los II Juegos Panamericanos que se llevaron a cabo en el Estadio Universitario de Ciudad de México. Al año siguiente María del Pilar participó en sus primeros Juegos Olímpicos en Melbourne Australia, sin conseguir medalla. En los Centroamericanos de 1959 celebrados en Venezuela, Pilar ganó el bronce en florete individual y en la categoría por equipos ganó la plata junto con su hermana Lourdes. En 1960, María del Pilar Roldán se convirtió en la primera mujer abanderada de una delegación olímpica mexicana en Roma.

 

Pero para los Juegos Olímpicos de Tokio 1964, el entonces presidente del Comité Olímpico Mexicano, Clark Flores, le negó al equipo su participación durante esta contienda olímpica. Pilar no se rindió y llegó hasta la puerta de la oficina de Clark para pedirle una explicación que justificará su decisión, su determinación y trabajo le dio lugar para los juegos que se llevarían a cabo en México 68.

 

María Del Pilar enfrentó en la ronda final de florete a un grupo de cinco esgrimistas en el Round Robin. Se enfrentó con dos soviéticas: Elena Novikova-Belova y Galina Gorokhova, una húngara Ildiko Ujlaky Rejto, una francesa Brigitte Gapais y Kerstin Palme de nacionalidad sueca. Al final de los encuentros Novikova resultó la ganadora y aunque en segundo lugar estaban empatadas con tres victorias y dos derrotas Ujlaky Retjo y Pilar Roldán, la mexicana resultó la ganadora de la medalla de plata por la diferencia a favor que tuvo en el número de toques de sus adversarias.

 

María del Pilar Roldán Tapia tiene otros logros como ser la primera mujer en ser miembro permanente en el COM, la primera integrante del comité ejecutivo de dicho organismo, la primera presidenta de la Confederación Mexicana de Esgrima y la primera mexicana en ser parte del Comité Ejecutivo de la Federación Internacional de Esgrima.

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