La cabeza debe llenarse de ideas antes que de “hermosuras”, consideraba la icónica mujer que le dio un giro de 360º a la literatura en México y en todo el mundo. Juana Inés de Asbaje y Ramírez, escritora y pensadora que se considera como el mayor elemento representativo en el ámbito hispanoamericano del siglo XII de la literatura. La musa nació el 12 de noviembre de 1651 en el Estado de México y el 17 de abril de 1695 en la Ciudad de México.

 

Sus padres fueron Pedro Manuel de Asbaje y Vargas e Isabel Ramírez de Santillana; Su biblioteca fue la más extensa de América Latina en su tiempo con 4 mil ejemplares. Ella era considerada una niña prodigio pues aprendió a escribir y leer a los tres año, además se dice que los ocho años escribió su primera loa, que se trata de una breve composición dialogada en verso.

 

Causó revuelo, una gran y grata impresión en la alcurnia mexicana, que en ese tiempo era conocida mejor como la corte virreinal de Nueva España,su talento y precocidad le dieron fama desde muy corta edad; fue dama de honor de Leonor Carreto, la esposa del virrey Antonio Sebastián de Toledo y fue apadrinada por los marqueses de Mancera.

 

Sus inicios en el ámbito religioso:

 

Se cree que ingresó a los conventos no por su vocación religiosa sino porque así no tendría que casarse y podría seguir aprendiendo. Se registro a un convento de carmelitas descalzas en 1667, pero por problemas en su salud tuvo que retirarse de este un par de meses después. En 1669 ingresó ahora en el convento de la Orden de San Jerónimo en el que se quedó hasta su muerte.

 

El convento

 

El convento de la orden de San Jerónimo comenzó a construirse en la ciudad de México el 29 de septiembre de 1585, el día de San Miguel Arcángel a la víspera del día de San Jerónimo. El nombre completo de este recinto fue “Convento de Nuestra Señora de la Expectación, de la Orden de Nuestro Padre San Jerónimo de la Ciudad de México”.

 

Para las monjas jerónimas la educación era fundamental, a un costado de la construcción se erigió un Colegio de niñas, y se enseñaban ciencias, literatura y artes. Sor Juana hallo en esta orden religiosa un espacio idóneo para el desarrollo de sus saberes y creación literaria que ahora la corona como como la poetisa novohispana y máxima representante del barroco literario.

 

La Décima Musa falleció por tifus, la infección por las heces que los piojos que dejan sobre la piel las que rebosan de bacterias Rickettsia. Fue sepultada en el coro, debajo de la iglesia del templo de San Jerónimo que se convirtió en la Universidad del Claustro de Sor Juana. Sin duda es hasta la fecha una mujer que impone arte por lo excelso de su escritura, que a 324 años de su muerte, la recordamos como una de las grandes mujeres que han contribuido a la transformación de nuestro México.

 

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