En el marco de la inauguración de los Juegos Panamericanos de Lima 2019 la noticia del momento refiere a la primera baja de la delegación mexicana: el fondista Juan Luis Barrios. El experimentado atleta había anunciado su participación dentro de una edición más de la competencia de la que es conocedor desde el 2007, sin embargo, no consiguió recuperarse de un desgarre en la pierna derecha y se perderá lo que serían sus 4tos Juegos.

Mucho se ha hablado sobre el multimedallista panamericano, atleta olímpico y especialista de las carreras de larga distancia pero Juan Luis es mucho más que un atleta, conócelo a fondo en la entrevista que le brindó a Acrópolis Multimedios.

Juan Luis Barrios Nieves es el nombre de no solamente un deportista élite, sino también de un padre, hijo, esposo, amigo y ser humano. Quien hoy por hoy se consagra como el mejor fondista mexicano habla -con frappé de caramelo en mano- sobre lo que existe detrás del atleta olímpico y trae a la realidad lo que implica desenvolverse de manera profesional en el deporte, mismo que dice amar en su estado natural.

El mexicano encuentra en el atletismo la oportunidad de reinventarse como persona y deportista en cada torneo y en cada competencia.  “Nunca he dejado de ver el correr como algo divertido”, se pronuncia consciente de que cuando hacemos algo por obligación las cosas dejan de fluir y la frustración se apodera del desempeño de cualquiera de nosotros; es así como tiene claro que habrá días buenos y días malos, pero siempre habrá tiempo para mejorar y corregir errores.

Barrios, quien se considera a sí mismo como una persona que disfruta de su soledad y de sus espacios personales, es celoso de su independencia, justificándose en la formación deportiva a la que fue sujeto desde niño y  afirmando que no es un hombre que piense más allá de dos semanas.

Desmintiendo el apodo de “Juanjo” que se le ha adjudicado en la web, el olímpico mexicano nos cuenta que trasladar el esfuerzo deportivo al gozo particular de vivir podría considerarse su filosofía de vida y que aunque tenga un gusto particular por la naturaleza, la locución y la radio, se siente pleno y no se visualiza haciendo otra cosa. “Si pudiera volver a elegir el deporte, lo haría”, comenta orgulloso y cree que de no haber sido competidor, seguramente habría encontrado otro espacio para poder desarrollarse en el ámbito.

 

 

 

 

El padre de Juan Luis fue un corredor que no alcanzó su potencial atlético de manera profesional, sin embargo, fue él su referente más importante y quien lo llevó a desenvolverse en las pistas, pues veía el atletismo como una actividad que enriquecía su vida y, en ese entonces, complementaba los estudios de su hijo.

Sin embargo, Barrios nos cuenta que con el paso del tiempo el panorama fue cambiando y trae a colación la anécdota que envolvió una de las decisiones de las que sí se arrepiente en su vida: el dejar la escuela. Comenta que en aquel momento su desempeño deportivo estaba en aumento y comenzaron a llegar ofertas universitarias que ofrecían becas deportivas importantes, desafortunadamente, fue la persona a la que se acercó en ese momento la que lo orilló a tomar una mala decisión, pues dice, le llenó la cabeza de temores propios de un deportista adolescente y al estar recibiendo apoyos económicos mientras se divertía corriendo, las rechazó.

Con el paso del tiempo Juan Luis se dio cuenta de que ser un atleta no era un impedimento para ser un profesionista y su sorpresa fue que años después coincidió en Juegos Olímpicos con atletas contemporáneos que sí consiguieron su título universitario. “Perdí tiempo” comenta, aunque poco después logra compensar su regazo académico en la Universidad Autónoma del Edo. De México en donde actualmente cursa la carrera de Administración.

“Siento una gran responsabilidad social con ese tema. No comentan los errores que yo cometí, aprendan de ellos, saquen la parte positiva de cualquier personalidad pero no traten de seguir los pasos de una persona que no conocen en su totalidad”. Juan Luis recomienda que se sitúen en su propia realidad, prioricen sus metas y busquen orientación con los especialistas. La figura del deportista puede ocultar muchos aspectos que cuando se trasladan a otras realidades pueden tener repercusiones terribles.

Fuera de ello, Barrios intenta cuidar su imagen, pues es consciente de las repercusiones que una mala actitud puede generar en las personas que ven en él algo positivo, “en más de una ocasión he querido explotar –como todo ser humano- y siempre termino por controlarme. Sí cuido mi imagen pero nunca aparento ser lo que no soy”.

No es ningún secreto el hecho de que la cobertura mediática que se le ha brindado al deporte olímpico en nuestro país ha obstaculizado significativamente la popularización y difusión de deportistas de élite como Juan Luis que, día con día, entrenan para representar a México en planos internacionales; cientos de atletas que han decidido tomar el camino profesional del deporte con todas la implicaciones que este demanda, siendo una de ellas que el deporte mexicano no es tomado con la seriedad que merece como trabajo y profesión dentro del territorio nacional.

 

 

Y es un atleta olímpico el que nos confirma la idea de que los intereses económicos y sociales han interferido en la cobertura que se le brinda al atletismo y está consciente de que probablemente este y los deportes populares jamás lleguen a estar a la par, sin embargo, al hacer referencia sobre esto, Juan Luis trae a colación una de las grandes herramientas del siglo: los medios alternativos y las redes sociales, las cuales haciendo uso de un contenido genuino, pueden mantenernos informados y en contacto con los deportes de interés particular sin necesidad de esperar una cobertura de los medios tradicionales.

El panorama deportivo en México no es el mejor, es una realidad y Juan Luis lo sabe. Es por ello, comenta, que el gran talento de los mexicanos se ve obstaculizado por las ideas y creencias del poder y que llega un punto en el que esto ya no puede ser cubierto por las buenas intenciones de los padres o entrenadores. El sistema deportivo- político del país no da para mucho más. Afortunadamente, México está despertando y está exigiendo cambios, sin embargo,  la trasformación en el sistema no se ha dado y no cree que se produzca en la brevedad, pues afirma, es un camino muy largo de recorrer.

“Desde mi perspectiva la solución a todo esto es el concientizar y educar en cuanto a la elección de nuestros líderes en materia deportiva para generar un cambio significativo y poseer un sistema plural, abierto y equitativo para la práctica deportiva”.

Y aunque Juan Luis ha sido de los menos afectados en una población deportiva tan vasta como la mexicana, se pronuncia inconforme por la cantidad de personas que allá fuera pudieron ser mejores que él, pero que  debido a un sistema deportivo mal organizado, ni tenemos conocimiento de ellos, ni ellos se enteraron que tenían un talento que pudo haberles cambiado la vida.

Pero, ¿cómo es que se mantiene motivado alguien así?
Juan Luis responde que las motivaciones están en constante cambio y que, por ejemplo, cuando el atleta tiene 14 años piensas en correr, viajar, conocer a personajes, pisar muchas pistas. Cuando tienes 25 quiere representar a su  país, ganar medallas y hacer historia. A los 36 años muchos atletas se están retirando. Él, a sus 35, sigue pensando como cuando tenía 15, con unas granas tremendas de seguir conociendo el mundo y reconociendo sus límites, “mi cuerpo sigue reaccionando”.

 

 

 

 

Para el dos veces olímpico mexicano, autonombrase exitoso sería caer en una soberbia pues afirma que no hay un parámetro para medir el éxito. “De la única persona de la que yo espero escuchar un -superaste mis expectativas o te quedaste corto- es de mi hija, lo que digan los demás me tiene sin cuidado porque yo hago esto sin pedirle nada a nadie y el tiempo que estoy invirtiendo en correr es una decisión personal”.

Barrios no tiene claro si el haber ido a Juegos Olímpicos pueda definir el considerarse exitoso o no, lo que sí sabe es que el motor de sus metas han sido sus entrenadores, familia, esposa e hija: “ellos no están detrás, están conmigo. A veces van enfrente, a veces detrás o a la par, pero siempre conmigo”.

“En las pistas he aprendido a valorar lo que soy y a luchar por lo que tengo, soy mi crítico más exigente”, con estas palabras señala que su deseo es concluir esta etapa de su vida como atleta élite al mejor nivel posible, sin permanecer más tiempo del necesario y para quizá después poder continuar entrenando con menos revoluciones y sin preocupaciones profesionales, o bien, formar parte de la estructura de algún equipo que busque un cambio en el sistema deportivo del país, trasmitiéndoles parte de la experiencia que le tocó vivir. “Me veo generando mis propias condiciones de trabajo”.

¿Tokio 2020?

“Vamos a darle espacio y tiempo para que eso ocurra, ojalá sí, es un objetivo. Muchos pensaron que después de no asistir a Río estaba prácticamente desahuciado y no es así, me siento con muchas ganas y energía como para poder llegar a otros juegos olímpicos y creo que está a mi alcance”.

Juan Luis nunca imaginó llegar hasta donde hoy se encuentra y agradece profundamente a los aficionados que le han brindado aliento cuando más lo ha necesitado. Al preguntarle por los no tan simpatizantes de su figura, responde de manera bromista con un “gracias por generar un balance, soy inevitable” y comenta que nadie va a poder evitar que continué haciendo lo que más ama.

Él es Juan Luis Barrios, mucho más que un atleta. Para desaparecerle del atletismo tendríamos que desaparecer el deporte por completo, porque aun dejando las pistas, él ya tiene un lugar en la historia.

REPORTAJES ESPECIALES: DIANA DEL CARMEN ABURTO ARGÜELLES

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