Por Daniela Alarcón

Es importante conocer que al momento en el que un astronauta llega al espacio, todo su cuerpo tiene un impacto, el cual se ve reflejado con mayor intensidad en el cerebro, debido a que existe una presión mayor a la habitual en el cuerpo. Esto se debe a la experimentación con la microgravedad que intenta adaptarse para lidiar con la ingravidez.

Sin duda alguna, esto traerá consecuencias a corto y largo plazo, como lo es que los huesos comiencen a perder calcio, su tamaño puede reducirse, los ojos pueden deformarse, el corazón cambia su forma y también lleva un camino hacia la neurodegeneración de manera permanente.

Gracias a estudios, se ha comprobado que los cambios no son permanentes, pueden ser reversibles dentro de los siguientes siete meses.

 

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