El aprecio hacia el trabajo y la calidad humana de Miguel León-Portilla, fue el resorte que motivó a editorial Paralelo 21 a publicar Tlamatini. Homenaje a Miguel León-Portilla, volumen que reúne textos de colaboradores, colegas, amigos y familiares, del historiador y filósofo fallecido en octubre pasado.

 

La obra se comenzó a trabajar meses antes de su muerte, explica en entrevista Luis Jorge Arnau, director del sello Paralelo 21. “Previo a su deceso estuvimos trabajando varios artículos sobre su estado de salud. Uno de ellos le gustó a su esposa, Ascensión Hernández Triviño, y establecimos contacto”.

 

A partir de entonces coincidieron en trabajar un libro-homenaje que convocara a los agremiados de El Colegio Nacional, la Academia Mexicana de Historia y la Academia Mexicana de la Lengua, “desgraciadamente León-Portilla no alcanzó a ver terminado el libro, pero bueno es un honor presentarlo en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara”.

 

Entre los convocados destacan Concepción Company Company, Diego Prieto, Diego Valadés, Gisela von Wobeser, Enrique Krauze, Adolfo Castañón, Antonio Saborit, Natalio Hernández, Porfirio Muñoz y Adriana Malvido. “Sin dudar mucha gente se volcó a opinar y conseguimos reunir cuarenta y tres artículos, de todos los convocados solo dos no colaboraron y eso por cuestiones de salud”. Arnau agrega que el libro muestra diversas facetas y anécdotas poco conocidas sobre el académico.

 

“La gente cree que don Miguel era solo un historiador, pero lo cierto es que también era un luchador social, un autor de teatro y un gran ser humano. Incluimos textos de su esposa, su hija, sus dos nietos y su yerno; al menos tres compañeros suyos de la UNAM nos hablan de su etapa como investigador; miembros de la Academia Mexicana de Historia reseñan su trabajo como historiador; como ser humano lo retratan varios amigos; y contamos con colaboraciones que nos explican su compromiso con México”.

 

Para el editor era importante articular un libro que mostrara una faceta más personal, “queríamos alejarnos de su enorme legado en materia de las lenguas indígenas, para enfocarnos en el ser humano”.

 

Luis Jorge Arnau concluye que la colaboración de los familiares fue fundamental para acceder a los archivos e incluir varias fotografías. “Pudimos incluir imágenes de sus libros, su lugar de trabajo, de él siendo joven y de algunos de sus muchos reconocimientos nacionales e internacionales. Creo que la obra alcanza a plasmar la dimensión universal de León-Portilla”.

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