En medio de una atmósfera de luto y dolor, feligreses despidieron en la Catedral Metropolitana de Xalapa al Cardenal Sergio Obeso Rivera, tras su fallecimiento el pasado domingo en su domicilio particular de Coatepec por un deterioro en las funciones vitales.

Cerca del mediodía, amigos, conocidos y familiares de Obeso Rivera comenzaron a congregarse en la Catedral xalapeña y entre los fieles resaltaron políticos católicos, como el ex Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares y el ex Secretario de Gobierno Rogelio Franco Castán; y católicos políticos, como el Cardenal Norberto Rivera Carrera.

Sin embargo, la liturgia de la despedida a Sergio Obeso, primer veracruzano en recibir el sacramento cardenalicio, no se impregnó de la solemnidad requerida a decir de los comerciantes citados en los alrededores del templo.

El sol y el inclemente calor resultaron idóneos para que los ambulantes completaran su “agosto” con la venta y promociones de sombrillas, raspados, helados, refrescos y paletas heladas a los fieles reunidos en Plaza Lerdo, en donde la Arquidiócesis instaló pantallas y bocinas para compartir los aspectos de la Misa Exequial de Sergio Obeso Rivera.

Y por dentro del templo católico, el calor y la incomodidad se confundían en medio de la tristeza de los creyentes, y en donde resultaba imposible para muchos ver el féretro del presbítero nacido en Xalapa, ordenado Obispo en 1971 y durante dos veces encabezó el órgano responsable de la actividad clerical: la Conferencia del Episcopado Mexicano.

Tras las exequias, el cuerpo del cardenal emérito fue colocado en la Catedral Metropolitana, en una tumba ubicada junto a Rafael Guízar y Valencia, recientemente declarado por el Vaticano como santo.

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