8 de enero de 2026. Mineápolis, EE. UU.- La ciudad de Mineápolis vuelve a ser el epicentro de la indignación social tras la muerte de Renee Nicole Good, una mujer de 37 años que perdió la vida tras recibir disparos de una agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante un operativo migratorio.

El incidente ha revivido el trauma del caso George Floyd, ocurrido hace casi seis años a menos de una milla de distancia, y ha puesto nuevamente en duda el uso de la fuerza letal por parte de las autoridades federales en un contexto de intensas redadas migratorias.

La secretaria de Seguridad Nacional, Kristie Noem, defendió a la agente afirmando que Good intentó arrollar a los oficiales con su vehículo. Sin embargo, videos que circulan en redes sociales parecen contradecir la narrativa oficial de una “amenaza inminente”.

El origen de la indignación

La muerte ocurrió en medio de una operación masiva de ICE que ha detenido a más de mil migrantes (incluyendo mexicanos, ecuatorianos y salvadoreños) en la última semana, marcando la mayor ofensiva migratoria en lo que va del año.

Familiares describen a Renee Nicole Good como una mujer amorosa y madre de un niño de 6 años. Su fallecimiento ha unido a activistas de derechos humanos y grupos que protestan contra las deportaciones masivas bajo la nueva administración estadounidense.

El caso se suma a incidentes similares ocurridos recientemente en Chicago y Virginia, donde civiles han muerto durante persecuciones o enfrentamientos con agentes de migración.

La situación ha escalado al terreno político, con funcionarios federales criticando al gobernador demócrata de Minnesota, Tim Walz, por no actuar con rapidez para contener las manifestaciones que ya se extienden por diversos puntos de la ciudad.

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