El pasado fin de semana, dos mujeres xalapeñas sufrieron lo indeseable: el “robo” de sus hijos y los responsables fueron los padres. Les pegan donde más les duele y empiezan una larga y sinuosa búsqueda. Los casos parecieran ir en aumento o al menos se mediatizan más.

A través de las redes sociales, las jóvenes alertaron que sus ex parejas y padres de sus hijos, un niño de no más de tres años y una bebé de cuatro meses, se los habían llevado, sin avisarles ni mediar comunicación, por lo que pidieron ayuda a los cibernautas para dar con su paradero, obviamente mostrando fotos de los menores y los padres.

En uno de los casos difundidos en Facebook, el padre recibió al menor y juntos pasearon por un conocido parque con la autorización de su madre, posteriormente se negó a devolverlo. En el otro, la bebé fue sustraída de su domicilio, sin consentimiento ni permiso de su progenitora.

“Les pido su apoyo ya que este hombre, el papá de mi hijo, me lo acaba de quitar y me amenazó que jamás lo volvería a ver”, escribió una de los mujeres desde su cuenta personal.

En ambos casos, las madres interpusieron la denuncia correspondiente e iniciaron la búsqueda en casa de familiares y personas allegadas, sin embargo, los días corren y siguen en la espera del reencuentro.

Se trata de sustracción ilegal en el ámbito familiar, no puede ser tipificado como secuestro porque el raptor es uno de los padres y no persigue un fin monetario, aunque sí  buscan amedrentar, chantajear, presionar y generar dolor.

Se les olvida a los sustractores, que el Código Penal de Veracruz contempla penas privativas de la libertad de dos a seis años y multa de hasta cien días de salario, según el artículo 241. Solo en caso de que el menor sea devuelto dentro de los siguientes siete días, la sanción podría ser menor (para quedar en una tercera parte).

En una tesis muy vieja (1983), ya la Suprema Corte de Justicia señalaba que si alguien cree tener el derecho a que su menor hijo viva con él debe acudir a los tribunales civiles para que en forma legítima se determine a quién le asiste la razón en lugar de privar de ese derecho a su ex pareja.

Aunque los dos casos iniciales son de mujeres que sufrieron la sustracción de los menores, también hay madres que separan a sus hijos de sus padres por rabia, dolor o para coaccionar el pago de una pensión. Incluso, existe ya una Asociación Mexicana de Padres de Familia Separados, donde sus integrantes luchan por volver a verlos.

Ambos sexos se olvidan de los derechos de los menores, de las afectaciones psicológicas de los pequeños y de los problemas que arrastran. Lo ideal (salvo sus excepciones o casos especiales), es que puedan convivir tanto con el padre como la madre y se pueda privilegiar una custodia compartida. La maternidad y paternidad no puede estar condicionada, ni supeditada a contentillos, humores, malos momentos o peleas de quienes deben poner el ejemplo a quienes están en formación.

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