13 de febrero de 2026. Sinaloa.- La familia de Pablo Osorio Sánchez, originario de Oaxaca, atraviesa un calvario tras su desaparición en La Concordia, Sinaloa. El ingeniero, quien trabajaba para una constructora subcontratada en la zona de túneles de la carretera a Durango, fue privado de la libertad el mismo día y casi a la misma hora que los 10 trabajadores mineros de una firma canadiense.
“Lo podemos arreglar”: Las últimas palabras de Pablo
El reporte de su no localización se remonta a las 07:30 horas del 23 de enero. Según relató su madre, la señora Socorro Osorio, Pablo se encontraba esperando el transporte laboral mientras hablaba por teléfono con su novia, Rosa.
Durante la llamada, Rosa escuchó el ruido de un vehículo acercándose y voces de hombres. Lo último que alcanzó a decir Pablo fue: “Lo podemos arreglar”, antes de que la comunicación se cortara definitivamente.
Al buscar respuestas, la familia contactó a un abogado de la constructora (presuntamente de origen poblano), quien minimizó el hecho alegando “falta de señal”. Hoy, la empresa no responde y no existe un domicilio físico localizable de la misma.
Omisiones de la Fiscalía y exhorto de legisladores
El caso de Pablo Osorio permaneció en la sombra debido a una negligencia administrativa: la Fiscalía de Oaxaca tardó 24 horas en dar entrada a la denuncia, lo que impidió que su búsqueda se coordinara inicialmente con la de los otros 10 mineros secuestrados.
Ante esta situación, el Congreso de Oaxaca aprobó un exhorto para que la Fiscalía General de la República (FGR) atraiga el caso. Los legisladores exigen:
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Una investigación imparcial y coordinada entre estados.
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Acompañamiento integral para la familia Osorio Sánchez.
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El rastreo de la empresa constructora desaparecida.
Las autoridades de Sinaloa confirmaron recientemente que, tras el hallazgo de cuerpos en una fosa clandestina en El Verde, los restos de Pablo no se encontraban entre ellos, lo que mantiene viva la esperanza de su familia pero también la urgencia de su búsqueda.
