19 de febrero de 2026. Washington D.C., EE. UU.- La alcaldesa Muriel Bowser declaró este miércoles el derrame de aguas residuales en el río Potomac como una emergencia pública. La medida responde al colapso de la tubería Potomac Interceptor, ocurrido a mediados de enero, el cual ha liberado millones de galones de desechos hacia el afluente. Con esta declaratoria, el distrito busca el reembolso de gastos y asistencia federal directa para la recuperación del ecosistema.
Magnitud del derrame e impacto técnico
La infraestructura afectada es vital para la logística de saneamiento de la región, ya que transporta diariamente 60 millones de galones de residuos provenientes de los suburbios de Virginia y Maryland.
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Volumen del vertido: Se estima que 234 millones de galones de aguas residuales llegaron al río desde que inició el fallo en enero.
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Seguridad Sanitaria: A pesar de la contaminación del cauce, las autoridades enfatizaron que el suministro de agua potable de la región no se ha visto comprometido y sigue siendo seguro para el consumo humano.
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Solución Temporal: Se ha activado un sistema de derivación (bypass) para contener el flujo, aunque la reparación definitiva de la tubería principal podría tomar varios meses.
Tensiones políticas y coordinación federal
El anuncio de emergencia ocurre en un clima de presión política. El presidente Donald Trump criticó recientemente la gestión de las autoridades locales de Washington, Maryland y Virginia, exigiendo acciones inmediatas.
La vicealcaldesa de Seguridad Pública, Lindsey Appiah, señaló que la declaratoria facilitará la coordinación con agencias federales como la EPA (Agencia de Protección Ambiental) y el Cuerpo de Ingenieros del Ejército. El objetivo es garantizar que los recursos fluyan sin trabas burocráticas para mitigar lo que ya se considera uno de los mayores desastres de infraestructura hídrica en la historia reciente de la ciudad.
