05 de marzo de 2026. Cuba.- El Sistema Electroenergético Nacional (SEN) de Cuba cumple este jueves más de ocho horas en proceso de recuperación tras una desconexión parcial que afectó a dos tercios de la isla. La crisis se originó por la salida inesperada de la central termoeléctrica Antonio Guiteras, ubicada en Matanzas, debido a una fuga en su caldera. Se estima que esta planta —columna vertebral del suministro en el occidente— tardará al menos 72 horas en volver a operar.
Félix Estrada, director de carga del Ministerio de Energía y Minas, informó que se ha logrado energizar de forma limitada la región oriental (desde Guantánamo hasta Camagüey), priorizando hospitales y sistemas de bombeo de agua. En La Habana, la situación es más lenta: apenas el 5.7% de los clientes ha recuperado el servicio tras el colapso.
Los obstáculos críticos para la reconexión
El restablecimiento del SEN es un proceso técnico extremadamente complejo que hoy enfrenta barreras adicionales. En primer lugar, la salida de la “Guiteras” generó un efecto dominó que desestabilizó el sistema desde Pinar del Río hasta Camagüey. Normalmente, Cuba utiliza motores de diésel y fueloil para el “arranque en negro” de las termoeléctricas tras un apagón, pero el Gobierno reporta que estos motores están parados desde enero debido a la falta de combustible, lo que obliga a una sincronización mucho más lenta y arriesgada.
Además, la infraestructura obsoleta juega en contra: actualmente, siete de las 16 unidades térmicas del país están fuera de servicio por averías o mantenimiento. Expertos independientes señalan que el sistema requiere una inversión urgente de entre 8,000 y 10,000 millones de dólares para sanear plantas que superan las cuatro décadas de explotación.
Una crisis que no da tregua
Incluso antes de esta avería, la Unión Eléctrica (UNE) ya preveía apagones que cubrirían el 63% del país debido al déficit crónico de generación. En regiones fuera de la capital, los cortes de luz superan las 20 horas diarias, paralizando la economía y la vida cotidiana.
Mientras el Gobierno cubano insiste en que Washington aplica una “asfixia energética” que impide la llegada de combustible, analistas apuntan a que la falta de inversión sostenida ha dejado al país sin margen de maniobra ante cualquier falla técnica, impactando en una economía que se ha contraído más de un 15% desde 2020.
Por la Redacción
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