23 de marzo de 2026. Chihuahua.- El sistema de justicia en México enfrenta uno de sus episodios más oscuros tras la confesión de Vianey “N”, quien admitió haber privado de la vida a su hijo, Eitan Daniel, de apenas un año y medio de edad. El cuerpo del menor fue localizado el pasado 10 de marzo en un terreno baldío a las afueras de Ciudad Juárez, dentro de una bolsa y con huellas de violencia sistémica. Según el reporte pericial, el pequeño presentaba fracturas antiguas y recientes, pérdida de piezas dentales y signos de desnutrición severa, además de indicios de haber sido amarrado y violentado físicamente.
Durante su declaración ante un juez de control, la imputada confesó un rechazo profundo hacia el menor incluso desde antes de su nacimiento, asegurando que no soportaba su llanto. La mujer fue detenida en posesión de diversas dosis de marihuana en el mismo sector donde abandonó el cuerpo. Un juez ha determinado prisión preventiva para Vianey “N”, mientras se define la situación jurídica de su esposo, Brayan “N”, quien también fue detenido inicialmente, aunque la madre sostiene que él desconocía el maltrato.
Protección a la infancia y clamor social
Este caso ha generado una ola de indignación que trasciende las fronteras de Chihuahua. La propia familia de la agresora ha alzado la voz para exigir que se aplique todo el peso de la ley, describiendo el suceso como un acto de crueldad imperdonable. Ante el riesgo latente, las autoridades han procedido al resguardo de otros dos hijos de la pareja, quienes se encuentran bajo la tutela del Estado para garantizar su integridad física y psicológica.
Este hecho ocurre en una semana donde la seguridad en México ha estado marcada por siniestros industriales en la Refinería Dos Bocas e incendios forestales en el norte, pero la violencia intrafamiliar se posiciona nuevamente como una emergencia nacional. Colectivos de derechos humanos y protección a la infancia han hecho un llamado urgente para fortalecer los mecanismos de detección temprana de maltrato en los centros de salud y guarderías, evitando que el rechazo materno o paterno culmine en desenlaces fatales.
La comunidad juarense, aún dolida por el hallazgo, realizó el sepelio del pequeño Eitan este lunes, el mismo día en que su madre confirmaba ante el Ministerio Público los detalles de su muerte, asegurando que el crimen ocurrió mientras pretendía bañarlo.
