El Papa Francisco condenó este jueves que en nuestros días “mujeres y niños son particularmente vulnerados, violentados y expuestos a toda forma de explotación, esclavitud, violencia y abuso”, en su primer discurso en Tailandia, uno de los destinos del turismo sexual.

 

En su segundo día de visita a Bangkok, el Papa fue recibido en la Casa del Gobierno por el primer ministro, el general Prayuth Chan-ochoa, y posteriormente sostuvo un encuentro con las autoridades tailandesas, sociedad civil y Cuerpo Diplomático acreditado en el país.

 

El pontífice reconoció los esfuerzos de las autoridades tailandesas “para extirpar ese flagelo”, así como a todas aquellas personas y organizaciones que trabajan incansablemente para erradicar este mal y ofrecer un camino de dignidad.

 

El papa también se refirió al fenómeno de la migración que aseguró que “por las condiciones en que esta se desarrolla representa uno de los principales problemas morales que enfrenta nuestra generación”.

 

“La crisis migratoria no puede ser ignorada”, advirtió el pontífice, y citó como “la propia Tailandia, conocida por la acogida que ha brindado a los migrantes y refugiados, ha enfrentado esta crisis debido a la trágica fuga de países vecinos”.

 

En su discurso hizo un llamado a la comunidad internacional a crear los mecanismos necesarios para proteger la dignidad y los derechos de los migrantes y refugiados que enfrentan peligros, incertidumbres y explotación en la búsqueda de libertad y una vida digna para sus familias.

 

 

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