Por Marco Sahad Flandes Oliva

Durante la visita del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador a la capital de Estados Unidos, el mandatario colocó una ofrenda a los pies de una estatua de bronce del benemérito de las américas. Pero ¿cómo llegó esa estatua a territorio americano?

La respuesta nos remonta a 1966, Lyndon Johnson -en ese entonces el presidente de Estados Unidos- visitó la Ciudad de México, el propósito fue regalar al pueblo mexicano una estatua del presidente número 16 de Estados Unidos- Abraham Lincoln- monumento que hasta la fecha está instalado en la zona de Polanco en CDMX.

Gracias a este gesto de Lyndon, el gobierno mexicano decidió enviar una estatua del oaxaqueño Benito Juárez, misma que fue inaugurada en 1969 en Washington, D.C., a muy pocas cuadras del Departamento de Estado de los Estados Unidos.

En el pedestal de la estatua se puede leer la traducción al inglés de la icónica frase pronunciada por Juárez en 1867 “El respeto al derecho ajeno es la paz”, además, de esconder en su base una urna con tierra del estado de Oaxaca.

 

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