Desde el 17 de marzo del 2020 hasta el día de hoy han pasado 118 días, aproximadamente 17 semanas desde que entramos en cuarentena en México y más de medio año en la mayor parte del mundo. En la cual la mayor parte de la población ha permanecido en su hogar y lo cual ha contribuido a que exista un respiro de alivio a nuestra madre Tierra después de años de contaminación excesiva.

No obstante, esto no ha sido suficiente para el daño irreparable que se ha generado durante décadas, entre esos daños está el calentamiento global. Mientras nuestro cuerpo celeste llamado Tierra se encuentra calentándose de manera vehemente, una región del Atlántico norte, al sur de Groenlandia e Islandia, confronta los efectos de las actividades humanas, llama la atención y preocupación de los científicos.

Según los últimos datos de la Agencia Nacional de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos (NOAA), ‘‘los primeros ochos meses del año, por ejemplo, la temperatura de la tierra fue la tercera más alta de la que se tiene constancia en el comparativo histórico, con récords en Julio y Agosto’’. Sin embargo, la burbuja conocida como The Cold Blob va contra la corriente y ha logrado enfriarse cerca de 0.9°C a pesar de que a medida global en todo el océano se ha aumentado 1°C este último siglo.

En un mapa que fue compartido por el Intergovernmental Panel on Climate Change, se muestra claramente como todo el océano se encuentra con diferentes tonalidades de rojos, los cuales son anomalías positivas que se han desarrollado por el cambio climático. La zona sur muestra claramente una tonalidad azulada, a lo cual los científicos están seguros de que no se trata de un error debido a que la zona se encuentra bien muestreada.

Ben Noll, meteorólogo de The National Institute of Water & Atmospheric Research comenta que aunque la ‘’gota’’ más anormalmente fría -la región azulada en el atlántico- se está enfriando cada vez más, en el noreste de los Estados Unidos, la anomalía de la temperatura global se encuentra por encima del promedio, lo cual indica que en verdad existe una afectación significativa en la temperatura oceánica.

Con respecto al juicio de los investigadores del National Center for Environmental Information, se dice que la fusión del hielo producida por Groenlandia ha logrado provocar una interrupción de esta corriente cálida que ahora llega más debilitada a las costas occidentales de Europa. Tal y como en algunos modelos climáticos a largo plazo ya lo preveían.

Aunque para algunas personas pueda significar una anomalía interesante, los científicos se encuentran preocupados debido a que existe una desaceleración de la circulación meridional de retorno del océano Atlántico norte. Lo que podría significar el derretimiento de Groenlandia la cual se encuentra perdiendo más de 100,000 millones de hielo cada año.

Por Daniela Alarcón

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