Xalapa, Ver.— Cada 21 de marzo, miles de personas en México y otros países de América Latina comparten un gesto que se ha vuelto cada vez más popular: regalar flores amarillas. Aunque no se trata de una tradición formal o histórica, esta práctica ha cobrado fuerza en los últimos años, impulsada principalmente por las redes sociales y la cultura popular.

La fecha coincide con la llegada de la primavera, estación asociada con el renacer, la esperanza y los nuevos comienzos. En este contexto, las flores amarillas —particularmente los girasoles— se han convertido en un símbolo de alegría, amor y buenos deseos.

Sin embargo, el auge de esta tendencia tiene un origen más reciente. Muchos usuarios relacionan el 21 de marzo con la canción Flores Amarillas de la telenovela juvenil Floricienta, donde el gesto de recibir este tipo de flores representaba un ideal romántico y un momento esperado. Con el paso del tiempo, esta referencia cultural fue retomada en plataformas como TikTok e Instagram, donde se viralizó como una forma de expresar cariño hacia la pareja, amistades o incluso hacia uno mismo.

Más allá de su origen mediático, el acto de regalar flores amarillas ha sido resignificado por quienes participan en la tendencia. Para algunos, simboliza amor romántico; para otros, amistad, gratitud o simplemente un detalle para alegrar el día de alguien más.

En ciudades como Xalapa, florerías y vendedores locales reportan un incremento en la demanda de flores amarillas en esta fecha, reflejo del impacto que tienen las dinámicas digitales en las prácticas sociales cotidianas.

Así, el 21 de marzo no solo marca el inicio de la primavera, sino también una fecha que, para muchos, representa la oportunidad de compartir afecto a través de un gesto sencillo, pero significativo.

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