2 de febrero de 2026. Xalapa, Ver.- Preparar un tamal parece una tarea sencilla, pero dominar su técnica es un arte que define la identidad culinaria de cada región. La clave de un tamal excepcional reside en la calidad de la masa y el punto exacto de la manteca, que debe batirse hasta que una pequeña porción sea capaz de flotar en un vaso de agua. Esta ligereza es lo que garantiza que el tamal sea esponjoso y no pesado. Ya sea envuelto en hoja de maíz (totomoxtle) para los estilos del centro del país, o en hoja de plátano para las versiones costeñas y del sur, el empaque natural no solo sirve como recipiente, sino que aporta un aroma ahumado y vegetal indispensable.

En el Día de la Candelaria, la variedad de rellenos refleja la biodiversidad de México. Mientras que los clásicos de salsa verde con cerdo o rajas con queso son los favoritos en las ciudades, las versiones gourmet han ganado terreno con ingredientes como flor de calabaza, huitlacoche o incluso chocolate. El acompañamiento es igualmente vital: un atole de masa, un champurrado espeso o un café de olla con canela cierran el círculo de sabores. Disfrutar de un tamal en esta fecha es participar en una herencia viva que ha sobrevivido por siglos, recordándonos que el maíz sigue siendo el corazón de nuestra cocina y nuestra cultura.

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