Por Arturo Reyes Isidoro
15 de enero de 2026. Xalapa, Ver.- No me explico el silencio oficial para negar, confirmar o explicar la especie sobre la presunta renuncia o el cese del subsecretario de Infraestructura del Gobierno del Estado, Marco Antonio Beltrán Virgen. La versión empezó a correr desde el lunes (al menos ese día me llegó y pregunté, pero nadie supo decirme algo) hasta que llegó a los medios, donde se ha manejado, pero ni la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas, en la que está o estaba sectorizado, ni la Coordinación General de Comunicación Social han dicho algo al respecto.
Esa grave falla oficial permite entonces que se dé por hecha la renuncia o el cese y se especule sobre las posibles causas, que tela hay mucha de donde cortar, una de ellas, que Beltrán Virgen es el chivo expiatorio para tratar de justificar el fracaso de la política de obras públicas de la administración de Rocío Nahle en su primer año, testimoniado en que es la hora en que no terminan de construir obras que debieron ser concluidas, entregadas y puestas en servicio a más tardar en diciembre pasado.
Extraña que el ingeniero civil (antes había sido director de Obra Pública del Ayuntamiento de Poza Rica, en donde empezó como supervisor de obras y luego ascendió a Subdirector) se haya ido o lo hayan ido y haya dejado botado el trabajo a medias, que sea el chivo expiatorio que pague los platos rotos, cuando el año pasado en diversas declaraciones la propia gobernadora dijo y aceptó que había retrasos en la construcción y al que apuró en su tribuna mediática de los lunes fue al titular del ramo, su protegido Leonardo Cornejo Serrano.
En diciembre pasado y todavía a principios de año fue penoso ver a la gobernadora supervisando el avance de las obras en construcción, penoso porque los veracruzanos, de toda su vida, han sabido que ese es trabajo para un supervisor técnico, en todo caso para el titular de la Secretaría del ramo, pero no para un o una gobernante, y se supo que lo andaba haciendo porque ella misma lo difundió en las redes sociales sin considerar que al hacerlo estaba asumiendo la responsabilidad directa a la vista de todos, o sea, que si en marzo no están en servicio todas, también será por su culpa.
¿Por qué no cesan al verdadero responsable?
¿Qué le sabe Cornejo? ¿Por qué no lo despidió a él? El 18 de octubre de 2024, cuando lo presentó como la gran revelación constructora del que se hacía sus servicios su gobierno, proclamó a los cuatro vientos: “Necesito un constructor y ejecutor con experiencia”. Sí, era cierto, pero se equivocó de persona. Aparte de que el señor no tenía la más mínima idea de las características del territorio veracruzano, de su suelo, de su clima, de su hidrografía, de su orografía, de su historia constructora, solo traía en su haber que había trabajado como técnico en Pemex y coadyuvado en la construcción de la refinería de Dos Bocas.
Guanajuato, de donde es originario, es un bello estado, eso está fuera de duda, con mucha historia como Veracruz, también es cierto, pero no es lo mismo tener la visión de una entidad de solo 46 municipios a la de otra de 212, como tampoco planear, si es que alguna vez lo hizo, sobre un territorio de 30,471 kilómetros cuadrados que sobre otro de 71,823 kilómetros cuadrados, o sea, más del doble. Pero tampoco es lo mismo coadyuvar en la construcción de una refinería, de una empresa, que tratar de reconstruir y construir la infraestructura carretera de un estado tan grande y complejo como Veracruz, de los más grandes e importantes del país.
Leonardo Cornejo vino a conocer Veracruz y a aprender
O sea, se deduce que el señor Cornejo vino a conocer Veracruz y a aprender, sin faltar a la regla de que echando a perder se aprende. Pero es protegido y consentido de la señora, y su aprendizaje le sale muy caro a los veracruzanos. En 2025 vimos de lo que está hecho. No estuvo tampoco a la altura ni supo reaccionar de inmediato ante el desastre natural que causó en el norte del estado la inundación del 10 de octubre, y si no ha sido porque la Federación intervino y la SICT ha sacado el trabajo, toda aquella zona de Veracruz estaría peor, pero hay cientos, miles de veracruzanos esperando que los rescaten.
En su conferencia del 7 de julio del año pasado, Rocío explotó ante los reporteros: “He dado plazo a Leonardo Cornejo, porque estaban en licitaciones. Le dije: el 9 de julio quiero que suelten todos los fallos ya. Ya fue mucho tiempo y necesito que empiecen las maquinarias a trabajar”. Licitaron tres, de menor cuantía, el día 15, pero solo para taparle el ojo al macho. Desde entonces los mismos constructores del estado me dijeron que ya se podía dar por perdido el año, porque por la llegada de la temporada de lluvias y luego la del invierno no se iba a poder avanzar. Con la inundación en el norte, la cosa resultó peor.
Si las obras no quedan en marzo, ya tienen culpable
Sería bueno, entonces, que se diga a los veracruzanos en qué falló el ingeniero Beltrán Virgen para que lo hayan echado y cuál es el grado de responsabilidad de Leonardo Cornejo, y cuánto le está costando todo a los veracruzanos. Mientras no haya una postura oficial, puede pensarse también que las obras en construcción, de 2025, no estarán listas en marzo y por eso necesitaban a quién echarle la culpa. Dirán entonces, por eso lo corrimos. Si así ocurre, los actuales funcionarios que no gozan de la simpatía, preferencia y protección de la jefa, ya saben a lo que están expuestos. En potencia, todos son chivos expiatorios.
Los partidos se aprestan para lo que viene en 2027
En este espacio he dicho que 2026 es el único año que tiene la gobernadora Rocío Nahle para trabajar por completo, porque no es electoral. Me equivoqué. No contaba con la elección extraordinaria para elegir al nuevo ayuntamiento de Tamiahua. Aunque pequeño ocupa a las fuerzas políticas, pues servirá de experimento para saber cómo están, cómo van y qué pueden hacer para mejorar en 15 meses.
Como es de esperarse, el Verde tratará de repetir el triunfo que le anularon, aliado con Morena y el PT. Solo no puede ni tiene con qué. Ya se verá qué tanto le compiten MC, PRI y PAN.
En el caso de este último partido, por esa elección extraordinaria aplazarán la renovación de su dirigencia estatal, que lo más probable es que sea en mayo, cuando termine el proceso electoral de Tamiahua, y no en febrero. Continúan perfiladas para la dirigencia Ana Cristina Ledesma, Ana Cristina Pérez Silva y Claudia Quiñones Garrido. Podría colarse de último momento Indira Rosales San Román, pero las punteras son las otras.
En el caso del PVEM, en Guadalajara se acaban de reunir los coordinadores de las circunscripciones políticas y los dirigentes estatales del país, para hacer un análisis, un diagnóstico y una alineación de sus agendas, o sea, para planear cómo van a enfrentar la elección de 2027. Fue una reunión de verdadero trabajo. Ahí intervino, por Veracruz, el diputado Marcelo Ruiz Sánchez.
Este dijo que el reto es consolidar su presencia con estructuras más sólidas y con una agenda que conecte con las realidades locales. En 2025, el Verde avanzó en Veracruz y aunque no lo dicen abiertamente, adentro saben que yendo solos les puede ir mejor, además de que algunos se quejan del maltrato que han recibido de su aliado grandote, Morena, que les ha agandallado posiciones.
Por lo que hace a Movimiento Ciudadano (MC), sin hacer ruido, como es habitual en ellos, dieron un paso importante con el cambio de titular de Comunicación Social: salió el periodista Bernardo Bellizia y entró en su lugar Noemí Valdez, también periodista, con experiencia, quien seguramente le dará otra dinámica a la imagen de los naranjas.
Mientras, el PRI quejándose que Morena le está robando nuevos presidentes municipales. No que esté bien o se justifique, si es que es cierto, pero a su dirigente Adolfo Fofo Ramírez se le olvida que eso mismo hizo su partido cuando estuvo en el poder durante 70 años y abusaba de los chiquitos, como lo son ellos ahora.
