24 de diciembre del 2025. Xalapa, Ver.- La flor de Nochebuena, conocida científicamente como Euphorbia pulcherrima, es uno de los símbolos más representativos de la Navidad en México. Sus hojas rojas, comúnmente confundidas con pétalos, se han convertido en un elemento imprescindible de la decoración decembrina, tanto en hogares como en espacios públicos, mercados y templos.
Originaria de México, esta planta era apreciada desde la época prehispánica por los pueblos indígenas, quienes la utilizaban con fines medicinales, ornamentales y ceremoniales. Los mexicas la llamaban cuetlaxóchitl, nombre que hace referencia a la intensidad de su color rojo, asociado entonces con la vida, la sangre y el renacimiento. Con la llegada del cristianismo, la flor fue integrada a las celebraciones navideñas por su color, que evocaba el nacimiento de Cristo y el simbolismo religioso de la temporada.
La popularidad internacional de la Nochebuena se consolidó en el siglo XIX, cuando el diplomático estadounidense Joel Roberts Poinsett la llevó a Estados Unidos, donde comenzó a cultivarse y difundirse como planta ornamental navideña. Desde entonces, su presencia se ha extendido a distintos países, aunque México continúa siendo uno de sus principales productores y exportadores.
Cada año, miles de familias mexicanas adquieren Nochebuenas para adornar sus hogares, lo que impulsa la actividad económica de viveros y productores, especialmente en estados como Morelos, Michoacán, Puebla y la Ciudad de México. Además de la tradicional variedad roja, actualmente existen tonalidades blancas, rosas y amarillas, resultado de técnicas de cultivo e hibridación.
Más allá de su valor estético, la flor de Nochebuena representa una conexión profunda con la identidad y la historia del país. Su presencia en las celebraciones decembrinas recuerda el origen mexicano de una de las plantas más reconocidas del mundo y refuerza el vínculo entre naturaleza, tradición y cultura popular durante la Navidad.
