06 de enero del 2025. Xalapa, Ver.- La imagen de los tres Reyes Magos montados en un camello, un caballo y un elefante es una de las representaciones más icónicas de la cultura occidental, sin embargo, la evidencia histórica y los textos antiguos ofrecen una narrativa muy distinta.

El término original, “magos”, no se refería a la hechicería, sino a una clase de sabios y astrónomos de la antigua Persia que estudiaban los movimientos celestes. Curiosamente, en los registros más tempranos no se especifica cuántos eran; fue la tradición posterior la que fijó el número en tres, basándose simplemente en los tres presentes mencionados: oro, incienso y mirra.

Incluso los rasgos físicos que hoy damos por sentados fueron una construcción posterior para representar la universalidad de la fe. No fue hasta el siglo XV que se empezó a representar a Baltasar como un hombre de tez oscura, con el fin de simbolizar que los pueblos de África también habían reconocido la llegada del Mesías.

Del mismo modo, sus nombres no aparecen en los escritos bíblicos y fueron asignados siglos después en crónicas medievales. Entender estos mitos no resta magia a la celebración, sino que enriquece nuestra comprensión sobre cómo una historia de sabios que seguían las estrellas se transformó en una de las tradiciones más queridas y globales de la humanidad.

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