Por Arturo Reyes Isidoro
04 de febrero 2026.- En años anteriores he recordado que alguna vez le preguntaron al ya para entonces exgobernador Rafael Murillo Vidal que a los cuantos años debía retirarse un político. Parco, como era, sin pensarlo mucho, respondió: “¡Hasta que se muere!” (lo recuerdo cuando en el entierro del exgobernador y exsecretario de Gobernación, Ángel Carvajal, en el cementerio de Santiago Tuxtla, en 1985, le pedí que me diera una declaración sobre la personalidad del extinto. Calmado, como también era, se me quedó mirando fijo y pensativo, me soltó con voz queda y en tono paternal: “Póngale lo que quiera”. ¡No se la complicaba y confiaba en la prensa!). Los años me han enseñado que estaba en lo cierto, que un político, aunque pase a retiro, nunca deja de serlo y por lo mismo nunca se retira.
Tal vez por eso hay un dicho que dice que en política no hay cadáveres políticos. Este martes, como si nada, Adán Augusto López se presentó en el Senado, como “soldado”, ocupó su curul e hizo declaraciones, como cuando coordinaba hasta el sábado pasado la bancada mayoritaria de Morena y presidía la Junta de Coordinación Política (Jucopo). Pero contrario a lo que se podía esperar, luego del “domingazo”, no se mostró derrotado e incluso aseguró que la joven senadora Andrea Chávez, a quien vinculan con él, va a ser candidata y gobernadora de Chihuahua, dijo que piensa permanecer como senador hasta 2030, que el viernes va a estar en Puebla y el sábado en otro estado, con algo más: aseguró que están identificados los morenistas que fueron parte del entramado de “mentiras” para atacarlo, pero que nada le afectó. Ahora sí, como dice otro dicho, los muertos que vos matáis gozan de cabal salud.
El periodismo plural, crítico, independiente y de investigación, pero también testimonios escritos y hechos, lo hacen indefendible y la opinión pública opina que debiera presentarse o ser presentado ante los tribunales para que responda por los graves señalamientos que se le hacen. Todavía en su columna de este martes, Carlos Loret de Mola dio a conocer que en un expediente del gobierno federal de Estados Unidos, tramitado por la Corte de Distrito al sur de Texas con sede en Houston, aparece su nombre como el operador de una red de corrupción en Pemex durante la presidencia de Andrés Manuel López Obrador. Quién, pues, aparte de sus socios, beneficiados, protegidos y cómplices, mete las manos al fuego por él.
Se le olvida que todos están en la casa del jabonero
Pero nuestra dolorosa realidad es que hay mucha desmemoria y los pecados políticos pronto se olvidan y que el manto de impunidad que prevalece perdona y nunca castiga a los infractores, y entonces cobra vigencia aquello de que en política los amigos son de mentira y los enemigos de verdad. Adán Augusto personifica lo que digo y tal vez por eso, porque todos saben que están en la casa del jabonero en la que el que no cae resbala, los que tienen sentido político, tienen oficio y saben de política, los que verdaderamente son políticos, se cuidan de no meterse, menos de ensañarse, con el que cae en desgracia, porque bien saben que en cualquier momento puede resucitar y pasar la
factura.
Mezcla su encono personal con el interés superior de la causa morenista En el caso del tabasqueño, ningún actor político relevante de Morena del país ni algún gobernador o alguna gobernadora salió a decir nada sobre su caída, ya sin tener el control político del senado, salvo la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, quien en abierto lo celebró, así lo dijo, si bien el ácido que arrojó sobre él lo quiso cubrir con una capa de miel. Poco faltó para que echara al vuelo las campanas en plan celebratorio, bolsas de confeti y sacara e hiciera sonar las trompetas del juicio final para anunciar la caída de Adán Augusto, olvidándosele que también es mortal, que del polvo político viene y al polvo político ha de volver, que el poder se acaba y no es para siempre, y que la rueda de la fortuna política pone a unos un día arriba y otros abajo. Me dejó la impresión de que no puede, no sabe o no quiere, o las tres cosas juntas, deslindar sus enconos personales de objetivos mayores, como, por ejemplo, los de una causa política.
Si bien le echó flores, que parecían de cempasúchil, no dejó de decir “lo celebro”, “me pareció bastante bien”, “está bien, qué bueno”, “me parece adecuado que el grupo parlamentario haya decidido hacer un cambio”, “si una de esas partes (el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial) tiene algún debilitamiento, es bueno (el cambio) y en mi caso lo celebro, le reconozco al senador Adán Augusto que haya tenido la altura de haber dado un paso a un lado” (y atrás de ella sus aplaudidores, dando ya por cadáveres políticos a Manuel Huerta, Miguel Ángel Yunes Márquez y Sergio Gutiérrez Luna; cuánto daño le hacen).
Sheinbaum, en cambio, fue cauta y casi evadió el tema
¿Había necesidad de que se explayara y lo celebrara, más cuando, en cambio, la propia presidenta Claudia Sheinbaum fue muy cauta y parca y casi evadió el tema? Le preguntaron si Adán Augusto le había informado de su decisión: “Le informó a la Secretaria de Gobernación hace unos días y sabíamos que se iba a integrar al trabajo territorial de Morena. Entonces, le informó a la Secretaria de Gobernación y tomaron la decisión, entiendo que ayer”. También la interrogaron si hacía más falta en el Senado que en Morena. “Es una decisión de él y pues siempre va a ayudar”. Y sobre si le ofrecería una embajada respondió: “No, él tomó la decisión de… y el partido de invitarlo. Eso fue lo que nos informó”.
Hasta ahí, nada de lo celebro. Un viejo, viejísimo y experimentado lobo de mar, Ricardo Monreal, coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, desaprobó, por su parte, “que se haga leña del árbol caído, porque uno puede caer también”, incluso aprovechó para informar que tiene lista su renuncia en caso de que le sea requerida. En Veracruz no es ningún secreto que Rocío no le perdona a Adán Augusto haber querido incorporar a Morena a Miguel Ángel Yunes Márquez, cuando ella lo acusa, así como a su padre, de haberle desatado una campaña en contra mientras era candidata a la gubernatura, pero solo vio y ve su caso personal aunque no el hecho de que el tabasqueño cabildeó y convenció al veracruzano para que diera su voto, que fue decisivo, para aprobar la reforma judicial de Andrés Manuel López Obrador, con lo que coronó su sexenio.
Por eso, inteligente, él sí político, capaz de ver más allá de su interés personal, Manuel Huerta, quien antes había tenido un roce mediático con el padre Yunes Linares, luego del voto se acercó al hijo Yunes Márquez y lo saludó en su escaño en el Senado porque a costa de su imagen había dado el gran paso a favor de la causa obradorista.
Es un pleito de poder entre familia
No creo que Adán Augusto no haya tomado nota de lo que dijo Nahle y de que no lo haya y lo tenga registrado. Un dicho muy mexicano dice que no es indio el que no se venga. Rocío sabe mejor que nadie que Adán Augusto la acompañó como gobernador de Tabasco en el inicio de la construcción de la refinería de Dos Bocas y que como tal e incluso como exgobernador sabe mucho, pero mucho, del manejo administrativo y de los recursos que se hizo (una versión que tuvo el columnista hace ya mucho es que tuvieron una diferencia por unos contratos). Son pleitos de poder, peor, de familia, y ya se sabe que los peores pleitos son los de familia, pues ella (como también Claudia Sheinbaum) es hija política putativa de Andrés Manuel López Obrador y él su hermano putativo desde que su padre Payambé López Falconi, notario, abogado y político, salvó de la cárcel a AMLO cuando a los 15 años mató en forma accidental a su hermano José Ramón López Obrador. ¿Quién, pues, lleva las de perder?
Niega ataque a casa de alcalde; ¿lo desprotege porque es panista? “Poco antes de las once de la noche del lunes 2 de febrero de 2026, la casa ubicada en la calle Nicolás Bravo No. 25 Col. Centro de Banderilla, Ver., recibió dos impactos de bala, procedentes de un coche gris en movimiento. Salvo los daños en la puerta y en el cristal, la acción no pasó a mayores. El inmueble es propiedad del presidente municipal de
Banderilla, José Antonio Sangabriel Fernández”. El mensaje me llegó del titular de Comunicación Social del ayuntamiento, Avelino Hernández Vélez, un periodista profesional, compañero de muchos años que pasó por El Financiero cuando lo dirigió Raymundo Riva Palacio y manejó áreas de comunicación social en el país y a nivel continental, para mí, entonces, creíble, serio, profesional.
Pero antes había hablado con Ángeles González Ceballos, reportera, cuando se retiraba de la casa y había dado testimonio de las huellas de la agresión. Me dijo que afuera había policías y que la familia del alcalde los estaba atendiendo. Fue totalmente cierto, pues. ¿Por qué entonces más tarde la gobernadora Rocío Nahle lo negó y declaró que: “Ahorita en la mañana en la mesa de seguridad nos comentaron, pero no fue en la casa del alcalde, fue afuera de la casa del alcalde y está la Fiscalía revisando cámaras, es todo”? Sería grave que lo negara para no darle protección porque se trata de un presidente municipal del PAN. Ya se sabe que les tiene tirria a los panistas y a los de Movimiento Ciudadano. Ojalá y no partidice también el servicio público de seguridad.
