Por Benjamín Pazos Rincón
De acuerdo con datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la pobreza laboral en México se encuentra en un mínimo histórico del 30.7% al cierre del primer trimestre de 2026. Esta cifra representa una disminución anual de 3,2 puntos porcentuales si se compara con el 33,9% registrado en el mismo periodo de 2025. A pesar de esta mejora importante, aproximadamente 3 de cada 10 mexicanos aún no perciben ingresos suficientes para adquirir la canasta básica (línea de carencia alimentaria), lo que afecta a cerca de 38 millones de personas si se considera el impacto que tiene a nivel familiar. Los aspectos más relevantes de la situación actual incluyen:
Brecha entre zonas rurales y urbanas: la pobreza laboral sigue siendo más severa en el campo, donde afecta al 44,2% de la población, mientras que en las áreas urbanas el porcentaje es del 26,9%.
Desigualdad regional: los estados con los niveles más altos de pobreza laboral son Chiapas (60,8%), Oaxaca (52,7%) y Guerrero (47,7%). En contraste, las entidades con menores niveles son Baja California Sur (14,1%), Baja California (16,3%), Colima (19,9%) y Quintana Roo (19,9%).
Incremento en el ingreso: el ingreso laboral real per cápita aumentó un 7,4% anual, alcanzando un promedio nacional de $3.653 pesos mensuales. Este crecimiento se atribuye en parte a los aumentos al salario mínimo, que en 2026 subió un 13%.
Persistencia y obstáculos: el 66% de las personas que estaban en pobreza laboral en 2025 permanecieron en esa condición un año después. Los factores que dificultan la salida de esta situación son la informalidad laboral (donde se encuentra el 91% de los atrapados en pobreza laboral).
Costo de la vida: el desafío crítico es que el costo de la canasta alimentaria aumentó un 8,3% anual en abril de 2026, lo que representa el doble de la inflación general (4,4%). Productos básicos como el jitomate registraron incrementos de hasta 121,1%, lo que aumentó el gasto de los hogares más pobres.
Por lo tanto, aunque el mercado laboral muestra resiliencia, con niveles de desocupación históricamente bajos y un aumento de la masa salarial, la informalidad estructural y el encarecimiento de los alimentos básicos por encima de la inflación general siguen siendo los principales obstáculos para erradicar la pobreza laboral en el país.
¿Cómo afecta la informalidad laboral a la salida de la pobreza?
La informalidad laboral actúa como uno de los obstáculos más críticos y persistentes para que los mexicanos salgan de la pobreza de manera definitiva. De acuerdo con los reportes actuales, la falta de acceso a empleos formales y seguridad social se convierte en una “trampa” que dificulta la movilidad social. A continuación, se detalla cómo la informalidad condiciona la salida de la pobreza según los datos:
Alta persistencia en la pobreza: la informalidad está ligada a la permanencia en condiciones precarias. El 91% de las personas que se mantuvieron en pobreza laboral durante un año completo trabajan en el sector informal. Esto demuestra que, aunque tengan trabajo, las condiciones de informalidad impiden que los ingresos crezcan lo suficiente para cubrir las necesidades básicas de forma sostenida.
Brecha salarial significativa: existe una disparidad en los ingresos. Mientras que un trabajador formal percibe en promedio $11,157 pesos mensuales, uno informal gana apenas $5,751 pesos, lo que representa casi la mitad del ingreso.
Barrera estructural incluso tras la “salida”: la informalidad es tan frecuente que incluso entre quienes logran superar la línea de pobreza laboral, el 78% sigue trabajando en la informalidad.
Crecimiento desigual de ingresos: si bien los ingresos reales de los trabajadores informales crecieron un 12,4% anual (por encima del 4,3% de los formales), este aumento se da desde una base salarial extremadamente baja.
Falta de seguridad social como freno: la ausencia de servicios de salud, pensiones y otras protecciones vinculadas al empleo formal se identifica como un obstáculo directo para la movilidad social.
Es decir, aunque la informalidad laboral genera ingresos “suficientes” para mitigar la pobreza en el corto plazo, su naturaleza estructural y los bajos salarios la convierten en el principal factor que perpetúa la condición de pobreza para 6 de cada 10 mexicanos que se encuentran en ella.
¿Qué impacto tiene el incremento del salario mínimo en la pobreza?
El incremento al salario mínimo ha sido uno de los factores determinantes para alcanzar el mínimo histórico de pobreza laboral del 30,7% registrado en el primer trimestre de 2026. Esta política ha permitido que, incluso en un contexto de menor dinamismo en la creación de empleos formales, los trabajadores actuales experimenten un aumento significativo en su poder adquisitivo. Los impactos del salario mínimo en la reducción de la pobreza incluyen:
Fortalecimiento del ingreso en hogares vulnerables: en 2026, el salario mínimo general aumentó un 13% para situarse en $315 pesos diarios. Desde 2018, el poder adquisitivo ha crecido más del 150%, lo que ha fortalecido directamente los ingresos de los hogares con menores recursos sin generar presiones inflacionarias.
Efecto multiplicador en la familia: debido a que la pobreza laboral se mide por hogar, un aumento importante en el salario real del proveedor principal puede elevar el ingreso per cápita de toda la familia, sacando a todos sus integrantes de la pobreza alimentaria, incluso si otros miembros no tienen empleo.
Reducción de la desigualdad: el impacto ha sido más pronunciado en los sectores más pobres; el primer quintil (el 20% de la población con menores ingresos) registró un incremento del 36% en su ingreso laboral real entre 2025 y 2026. Esto contribuyó a una disminución de la desigualdad salarial, reflejada en la caída del coeficiente de Gini de 0.5021 a 0.483.
Impacto en el sector informal: aunque el salario mínimo regula el sector formal, se ha observado un “efecto faro” o de arrastre donde sectores de la informalidad también han visto incrementos en sus ingresos reales (un 12,4% anual), lo que ayuda a estos hogares a superar el costo de la canasta alimentaria.
Crecimiento de la masa salarial: estos incrementos han impulsado un crecimiento del 17,6% en la masa salarial real nacional, lo que significa que la suma total de ingresos por trabajo en el país es ahora suficiente para cubrir más necesidades básicas que en periodos anteriores.
En conjunto con los programas sociales, el aumento sistemático de los salarios por encima de la inflación se identifica como la herramienta principal que ha permitido que el mercado laboral sea más resiliente y que más personas puedan adquirir la canasta básica con el fruto de su trabajo.
¿Cuál es el panorama de la pobreza laboral para el estado de Veracruz?
El panorama de la pobreza laboral para el estado de Veracruz en 2026 se caracteriza por una dualidad: aunque la entidad registró una disminución anual en el porcentaje de personas en esta condición, sigue siendo uno de los estados con mayor riesgo de permanencia o “trampa” de la pobreza para sus habitantes. A continuación, se detallan los puntos clave sobre la situación en Veracruz:
Persistencia de la pobreza: Veracruz es identificado como uno de los estados donde es más difícil salir de la pobreza laboral. Residir en la entidad es un factor clave que incrementa las probabilidades de permanecer atrapado en esta situación durante un año o más, debido a las profundas desigualdades regionales que persisten en el país.
Disminución anual: a pesar de la alta persistencia mencionada, Veracruz se encuentra entre las 25 entidades federativas que lograron una reducción anual en su nivel de pobreza laboral entre el primer trimestre de 2025 y el mismo periodo de 2026.
Factores de vulnerabilidad: en estados como Veracruz, la salida de la pobreza se ve obstaculizada si concurren otros factores como la informalidad laboral (que afecta al 91% de quienes no logran salir de la pobreza a nivel nacional), la jefatura de familia femenina o el depender de un solo ingreso en el hogar.
Contexto regional: Veracruz comparte este escenario de alta probabilidad de permanencia en pobreza laboral con otros estados del sur y centro del país, como Chiapas, Guerrero e Hidalgo.
En resumen, aunque el estado muestra una tendencia a la baja en sintonía con la mejora nacional, Veracruz sigue siendo un foco de atención para las políticas de movilidad social, ya que sus habitantes enfrentan barreras estructurales mayores que en otras regiones para garantizar que sus ingresos laborales cubran de forma permanente la canasta básica.
El análisis longitudinal, como se observa en la figura 2, pone en evidencia que el estado de Veracruz experimenta una marcada vulnerabilidad y un rezago estructural en materia de bienestar económico, caracterizado por una persistencia de la pobreza laboral que se sitúa sistemáticamente por encima de la media nacional durante el periodo de 2018-T1 a 2026-T1. A pesar de registrar una notable fluctuación en su trayectoria (con una volatilidad que abarca desde un máximo histórico del 86,9% en el tercer trimestre de 2022 hasta un mínimo del 63,9% en el mismo periodo de 2024), la entidad converge hacia el cierre de la serie en un 72,8% (2026-T1), manteniendo una brecha promedio positiva de +6,4 puntos porcentuales en comparación con el promedio de las 32 entidades federativas. Este comportamiento asimétrico y la resistencia a la baja de los indicadores no solo comprueban el impacto de las coyunturas macroeconómicas globales y de las transiciones políticas locales, sino que también reflejan una rigidez en el mercado laboral veracruzano para generar ingresos suficientes para cubrir la canasta alimentaria, lo que consolida al estado en los estratos más desfavorables de la distribución nacional.
