Por Roberto López Barradas
29 de mayo 2026, Xalapa, Ver.- Vamos a hablar de un tema sumamente difícil, sensible y lastimero, que ha destruido vidas, familias, metiéndose en nuestra sociedad como un cáncer, causando estragos en las personas y en sus relaciones, sus trabajos, consumiéndolos lentamente, envolviéndolos, arrastrándolos hacia un mundo de fascinación, para terminar convirtiéndolos en esclavos de su propia voluntad.
Yo sé que es duro, doloroso e incómodo hablar sobre las adicciones, ya sea, al consumo de alcohol, tabaco, drogas, pornografía, cosas altamente nocivas para el organismo y la mente, que muchas veces se disfrazan de diversión, de escape, de placebos para evadir la realidad, ante la falta de amor, de fe, de esperanza en las personas.
En primer lugar es necesario no sólo reconocer que se tiene una adicción, sino reconocer que ésta nos domina, nos controla, nos consume, nos destruye; va deteriorando nuestro organismo, mermando nuestra salud, afectando nuestras relaciones, lastimando a nuestros seres queridos, consumiendo nuestra vida, terminando con nuestros sueños, metas o propósitos y alejándonos de Dios.
Esto es grave, ya que normalmente quien está preso de una adicción, no se da cuenta de todo lo que está perdiendo a causa de ello, hasta que ya es demasiado tarde, cuando el daño es irreversible, incontrolable e irreparable.
En segundo lugar hay que reconocer que se es incapaz de vencer una adicción por sus propias fuerzas, es decir, que humanamente no es posible, ya que somos proclives a recaer si nos descuidamos, porque el ser humano es imperfecto por naturaleza, por eso necesitamos de la intervención divina de Dios para salir de la esclavitud de una adicción.
En otro artículo que escribí sobre el alcoholismo, comentaba que el autor Carlos Cuauhtémoc Sánchez en su obra “Volar sobre el pantano”, afirma que después de que una persona se rehabilita, tiene que vivir poniendo mucho cuidado, porque nadie está exento del riesgo de recaer. No depende de tu fuerza de voluntad, sino de confiarse. El alcohol va apoderándose de tu organismo, vela como una mascota agradable, se alimenta y te traiciona cuando menos lo esperas hasta lograr su objetivo de matarte.
Continúa diciendo que el alcoholismo no es una enfermedad que se cura, se controla o se domina, hay que estar vigilante todo el tiempo, es como un animal, una fiera, un monstruo que permanece dormido en tu interior, esperando el momento de despertar y ser liberado nuevamente ya con mayor fuerza, imposible de vencer, acabando con tu vida y lastimando a quienes te rodean. Por eso, se debe estar consciente de forma casi permanente y sobre todo pedir la ayuda del creador, ya que humanamente esto no es posible, se necesita la intervención divina para tener la fuerza suficiente para lograrlo.
Aunque he tomado como referente, las consecuencias del alcoholismo y su rehabilitación, considero que es muy similar a lo que sucede con el cigarro y las drogas. Además, una adicción puede llevar a cometer errores, faltas o delitos, que pueden ser de consecuencias graves o hasta fatales.
Recuerdo una anécdota que me platicó un buen amigo que en paz descanse, Jaime Cisneros, que fuera Agente del Ministerio Público en mi querido Banderilla, al mismo tiempo que yo era Oficial del Registro Civil, me platicaba, que habían detenido a un mecánico, que estaba señalado de haber cometido un robo a una casa-habitación, entonces fueron a catear su taller y ¡oh sorpresa! encontraron muchas boletas de empeño de otras cosas que había robado con anterioridad, artículos entre aparatos electrónicos como celulares, pantallas, cámaras fotográficas, joyas, en fin, cosas que se pueden empeñar o vender fácilmente, y comúnmente lo hacen para obtener dinero fácil y comprar drogas.
La familia y los amigos son muy importantes en la vida de cualquier persona, en especial de alguien que está inmerso en alguna adicción, juegan un papel preponderante en la solución, en la recuperación, siendo un sostén, un apoyo, un remanso. Y aprovecho a compartirte, que en éste mes de mayo, he cumplido 16 años de sobriedad, gracias a la misericordia de Dios, a su gracia sublime y al gran amor de mi esposa y de mis hijos, que son una bendición en mi vida, los amo con todo el corazón. Así que, si tienes necesidad de buscar ayuda o platicar con alguien para vencer las adicciones, o tienes algún familiar, amigo o conocido que quieras ayudar, con gusto te ofrezco mi apoyo o te puedo recomendar con las personas que se dedican a hacerlo.
Por ello, quiero reconocer la labor de quienes dedican parte de su vida a servir a los demás en el rescate de personas con adicciones, en especial la del pastor Pepe Fernández, su familia y los demás hermanos en la fe, que trabajan y sirven en la Iglesia Fuente de Vida, en el Puerto de Veracruz, donde además, tienen un centro de rehabilitación, donde han recibido a muchos hombres, mujeres, adolescentes, jóvenes y adultos, que están sufriendo por un vida de esclavitud del consumo de drogas o alcohol, ayudándolos a salir de ese infierno, trayéndolos a los pies del Señor, restaurando sus vidas, devolviendoles su dignidad, dándoles amor, esperanza y un nuevo sentido y propósito para su vida. A todos ellos, mi reconocimiento, admiración y amor fraternal. Dios les bendiga grandemente y los siga utilizando para su gloria y su honra.
Concluyo diciéndote que hay unos brazos de amor abiertos para ti, que están a la espera de que regreses a casa para abrazarte, hay un lugar en el corazón de nuestro Padre Celestial, reservado únicamente para ti y un espacio en el cielo especialmente para ti, gracias a nuestro Señor Jesucristo, quien nos lo ha prometido como está escrito en su palabra en el libro de Juan: 14:2: “En la casa de mi Padre, muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.
¡Dios te bendiga!
