01 de abril de 2026. CDMX.- Científicos del Instituto de Astronomía (IA) de la UNAM, encabezados por la doctora Yilen Gómez Maqueo Chew, colaboraron en la identificación de un sistema planetario “extraño” alrededor de la estrella enana roja LHS 1903, ubicada a 100 años luz de la Tierra. El hallazgo, publicado en la prestigiosa revista Science, describe un sistema donde el orden de los planetas contradice el patrón observado en nuestro propio Sistema Solar.
¿Por qué es un sistema “raro”?
En nuestro Sistema Solar (y en la mayoría de los observados), los planetas rocosos están cerca de la estrella y los gaseosos más lejos. Sin embargo, en LHS 1903, este orden está invertido o mezclado de forma inusual:
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Planeta b: Interno y rocoso.
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Planetas c y d: “Subneptunos” gaseosos (más pequeños que Neptuno).
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Planeta e: El más distante, pero con una densidad de objeto rocoso.
Esta configuración es “extraña” porque, según las teorías actuales, la radiación de la estrella debería “barrer” el gas de los planetas cercanos (dejándolos rocosos) y permitir que los lejanos conserven su atmósfera gaseosa. Que el planeta más exterior sea rocoso sugiere que se formó cuando el sistema ya no tenía gas disponible, lo que implica que no todos los planetas nacieron al mismo tiempo.
El aporte tecnológico de México: SAINT-EX
La confirmación de este cuarto planeta y la caracterización del sistema no habrían sido posibles sin el telescopio SAINT-EX, ubicado en el Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir, Baja California.
Este equipo suizo-mexicano, coordinado por la UNAM, trabajó en conjunto con el satélite TESS de la NASA y Cheops de la Agencia Espacial Europea (ESA) para analizar los “tránsitos” (cuando los planetas pasan frente a la estrella y disminuyen su brillo).
Implicaciones para la Astronomía
El descubrimiento de LHS 1903 e abre una nueva ventana para entender la evolución del universo. Según Gómez Maqueo Chew, estos hallazgos permiten comparar y cuestionar lo que sabemos sobre la formación de estrellas y sus mundos. La escasez de gas durante la formación del último planeta de este sistema indica que el entorno estelar puede cambiar drásticamente durante el proceso de “nacimiento” planetario.
